Vacunas que salvan vidas y que llegan tarde

Ha sido necesario que trascendiera a los medios de comunicación la muerte de tres bebés de menos de dos meses de edad y el ingreso hospitalario de otro por tosferina para causar una alarma social y una respuesta por parte del Ministerio de Sanidad. ¿Qué está pasando? Porque no es normal que des a luz a un hijo sano, te lo lleves a casa, y en menos de tres meses contraiga una enfermedad que se podría haber evitado fácilmente y se vaya sin que te haya dado tiempo a despedirte.

La vacuna de la tosferina está incluida dentro del Calendario de Vacunación de todas las Comunidades Autónomas, pero a los dos meses de edad. Hasta esa fecha, los recién nacidos se encuentran desprotegidos frente a la enfermedad.

Desprotegidos porque las autoridades sanitarias de este país así lo consienten. Con una simple vacuna de la tosferina a las embarazadas durante el tercer trimestre de gestación, se conseguiría que los bebés recibieran de su madre los anticuerpos necesarios para sobrevivir a la enfermedad hasta que pudieran ser inmunizados. Pero no se hace de forma rutinaria.

Lo grave de la situación es que en ciertas CC. AA. (Asturias, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra y País Vasco),  las mujeres en estado de gestación sí reciben la vacuna, mientras que en otras no. Algunas, como Madrid, La Rioja, Andalucía y Murcia, comenzarán a vacunar a las embarazadas en los próximos meses. Parece que hay lugares de primera y segunda categoría, en los que la vida y la muerte no son más que un juego de azar.

Edito: debido al incremento de casos en esta región, Andalucía adelanta la vacunación de embarazadas cobra la tosferina al próximo lunes 30 de noviembre, según el diario El País.

Y, mientras, la vacuna de la meningitis B, es una realidad teórica desde el pasado 1 de octubre, fecha establecida para que las farmacias comenzaran a comercializarla. Encontrar hoy en día una dosis de Bexsero es prácticamente una misión imposible. Si lo consigues, siéntete un afortunado. Solo porque el laboratorio encargado de su fabricación (GSK) se encuentra desbordado a causa de su alta demanda y van llegando a cuentagotas a las farmacias. Falta de previsión lo llamo yo. Desbordados y desesperados se sienten los padres que no encuentran una vacuna para proteger a sus hijos contra una enfermedad que puede causarles la muerte en horas.

El mundo de los sueños las pesadillas se mezcla con la realidad. La realidad de unas vacunas que pueden salvar vidas pero que llegan tarde.

Aquí no hay playa… Ni vacunas para todos

Vacunas infantiles

Ayer por la tarde teníamos la revisión de los 18 meses de Pegotito, con su correspondiente banderilla (vacuna). Pero por la mañana recibí una llamada que cambió los planes:

– No vengas al centro de salud esta tarde porque no hay vacunas, se han agotado.

– ¿Otra vez? Y entonces, ¿qué día tenemos que volver?

– No te puedo decir. En cuanto llegue la enfermera se pondrá en contacto contigo.

Y entonces comencé a transformarme, en plena frutería, bajo la incrédula mirada del frutero, en… El increíble Hulk.

Porque me parece indignante que nos pase esto por segunda vez. En la revisión de los 6 meses no pudieron poner a Pegotito todas las vacunas el mismo día porque se habían quedado sin unidades. Tuvimos que volver la siguiente semana a completar el proceso.

Por la tarde, dado que nadie se había puesto en contacto conmigo (doble enfado), decidí acercarme al centro de salud a hablar con la enfermera y solicitar una nueva cita. Había vuelto a mi ser, porque tampoco es plan de comerme a la pobre mujer, todo hay que decirlo. El enfermero que la sustituía (ella no estaba) me explicó, con bastante vergüenza, que entendía perfectamente mi indignación y mi cabreo porque ellos también estaban así. La central de no sé qué les envía menos dosis de vacunas que las que solicita el centro de salud, a pesar de que saben perfectamente que el barrio donde vivimos es un barrio joven, con una tasa de natalidad bastante elevada. Vamos, que te tropiezas con un carrito cada vez que sales de casa, doy fe.

Nos han citado para el 30 de abril, con la esperanza de que hayan llegado más vacunas, casi cuando Pegotito cumple los 19 meses. Si, ya sé que esto es no es una ciencia exacta y que no pasa nada por esperar unos días o semanas, ¿pero un mes? ¿Por qué tiene un niño que esperar casi un mes para recibir una vacuna que la Consejería de Sanidad recomienda, o mejor dicho, obliga poner? ¿Es que juegan con la salud de nuestros pequeños? ¿Qué se supone que debo hacer si el día 30 mi hija no puede recibir su vacuna? ¿Encadenarme en la puerta de algún ministerio?

En resumen, y para terminar, en Madrid no tenemos playa, y parece que tampoco vacunas para todos.