La noche más mágica del año

Creo que ya han venido los Reyes Magos. Me ha parecido escuchar ruidos en el salón. ¡No sé si voy a poder esperar hasta mañana!

Tengo casi 34 años y sigo viviendo esta noche con toda la ilusión del mundo. Y así quiero contagiárselo a mi hija.

Sé que mañana no entenderá por qué el salón estará lleno de paquetes, pero con solo ver su cara de sorpresa y su sonrisa me bastará para saber que ella percibe algo distinto, especial.

Ayer la llevamos a la cabalgata del barrio. ¡Lo pasó en grande! Papá la subió en hombros y Pegotito movía el cuerpo, bailando sin parar al compás de la música. ¡Su primera cabalgata!

Esta noche dormiré poco. Tengo los nervios guays en el estómago, como cuando vas a hacer un viaje o es tu cumpleaños el día siguiente. Espero que SS. MM. RR. MM. me traigan lo que he pedido y que a mi chico y mi familia les guste lo que les he pedido a los Reyes para ellos. Pero que, sobre todo, Pegotito me regale su cara de sorpresa, la que tanto me gusta, la que hace que me la coma a besos cada día.

¡Feliz noche de Reyes!

¡Regalos comprados!

Lo reconozco: me encanta comprar regalos. Reconozco también que me vuelvo un poco loca, aunque los momentos de compra compulsiva me duran poco y enseguida recupero la cordura. 😉

Y si comprar me gusta, envolverlos por la noche cuando los demás duermen me llena de satisfacción. Elegir con qué papel envolver cada uno según a quién vaya dirigido, poner el nombre, pensar en la cara que pondrán al abrirlo… Creo que me molaría trabajar envolviendo regalos, ¡sí!

Este año es el primero en el que mi pegoti será un poco consciente del día de Reyes (en nuestra casa no celebramos Papá Noel), así que quería comprarle muuuuchas cosas para que tuviera muuuuchos paquetes para desenvolver. Pero luego te juntas con miles de cosas, entre los regalos de casa y los de los abuelitos, y los niños se saturan. Además que nuestra casa tampoco es muy grande. Así que le hemos comprado un solo regalo, ¡aunque vale por 5! Es éste. Tiene pizarra, xilófono, reloj con manecillas… ¡Qué ganas de que lo abra y sentarnos los 3 a jugar!

Para mí la noche de Reyes es la más mágica del año. Siempre lo he sentido así, aunque supiera la verdad. Mi madre me dijo una vez que nunca, nunca, debía perder la ilusión, así que cuando mis amigos me decían que si quedábamos el día 5 por la noche, yo prefería quedarme en casa chinchándonos unos a otros diciéndonos: “¿Qué te traerán los Reyes?”,  intentando sonsacar a mi hermano lo que me esperaría en el salón al día siguiente y colocando las zapatillas a los pies del árbol antes de irnos a la cama.

Ahora que ya tengo mi propia familia, me gustaría que esas tradiciones no terminaran. Quiero que mi hija crezca con la ilusión con la que yo vivía la visita de los Reyes Magos, que entienda también que no se pueden pedir muchos juguetes porque hay muchos niños en el mundo y todos merecen recibir uno. Y, sobre todo, que me despierte muy, muy temprano al grito de: “Mamá, ¡han venido los Reyes!”.

Este año dejaremos los 3 nuestras zapatillas justo debajo del árbol y admiraremos la magia en sus ojos la mañana siguiente. Será maravilloso… 😉