Adiós, guardería, adiós

Adiós guardería

El pasado viernes fue el último día de guardería de Pegotito. De este curso y de su vida. Porque en septiembre empezará el colegio y ya no volverá a ese lugar que yo consideraba el peor lugar del mundo cuando tuve que empezar a dejarla con 5 meses. ¿Y sabéis qué? Que me da pena, mucha pena…

Porque ya no volverá a ver a sus amiguitos, aquellos de los que me contaba cosas cada día. Cada uno irá a un colegio y, aunque todos vivimos por el mismo barrio, será complicado encontrarnos. Y cuando lo hagamos, el paso del tiempo quizá vaya borrando las caras de su memoria.

Porque tampoco me cantará las canciones que le enseñaron sus profes, aunque ahora lo haga sin parar con una sonrisa dibujada en su rostro.

Porque aquellas personas que en un primer momento consideraba extrañas me fueron infundiendo confianza y me demostraron que podían darle amor a Pegotito cuando su madre no podía estar con ella.

Porque no es posible que se hayan pasado casi 3 años sin darme cuenta.

Ahora sé que no nos equivocamos al elegir aquella guardería. No nos importó que las instalaciones no fueran muy modernas o que no tuviera patio. Lo que de verdad primó, y volvería a primar por encima de cualquier cosa, si volvemos a necesitar un centro de educación infantil, es el respeto a nuestras decisiones que nos transmitieron sus educadoras y el trato amable y cariñoso con el que han recibido a nuestra hija cada día.

Comienza ahora una nueva etapa para todos, con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Pero, sin duda, un nuevo camino que recorrer juntos… Después del verano 😉

Aprovecho para desearos unas estupendas vacaciones en familia. Yo, por mi parte, intentaré que así sean. 🙂

 

 

 

¿Guardería pública o privada?

Pegotito va a una guardería privada. Nació en octubre y cuando la dejamos en la guarde por primera vez tenía 5 meses, estábamos en marzo y los papeles para las públicas no salen hasta abril o mayo, así que…

Que podíamos haber solicitado plaza entonces… Pues sí, podíamos haberlo hecho, pero teníamos (y tenemos) nuestras razones:

1) Me costó tanto encontrar una guardería de confianza donde dejar a mi mayor tesoro que no quería cambiar.

2) Podía llevar la leche materna que me extraía cada mañana para que se la diesen a Pegoti, siguiendo mis instrucciones a rajatabla. No digo que en la pública no se pueda hacer, ¿eh?

3) Nos pillaba cerca de casa (vamos andando) y del transporte, para irnos a trabajar después de dejarla. Y a sus abuelos también, que son quienes la recogen mayormente.

4) Podía llevarla pocas horas. Empezó yendo 5 horas, de 8 a 13, cuando trabajaba. Luego 3, de 10 a 13, cuando me echaron (lo explico en este post).

5) Y no todos los días. Ahora va 3 días en semana, que son los que tengo curso.

6) Pagamos en función de las horas y nos concedieron el cheque guardería: 100€ que vienen muy bien, todo hay que decirlo.

En resumen, nuestra opción es la privada por la flexibilidad horaria y, por ende, el coste, además de por la confianza que me genera.

Claro que, el otro día fui con una amiga a recoger a su hijo a una guardería pública y me encantaron las instalaciones y que puedas pasar a recoger a tu hijo a la clase. A mí a Pegotito me la sacan fuera. Solo entro a si clase esporádicamente, cuando hay reunión de la Escuela de Padres.

Otra cosa que me gusta es que en esta guarde pública apuntan a los padres lo que hace el niño o niña cada día: que si juega con la pelota, con el correpasillos. A mí me dicen que se lo pasa muy bien, que no para quieta, pero si quiero saber más tengo que hacer interrogatorio, que lo hago, claro. 😉

¿Y vosotros? ¿Lleváis a vuestros peques a guardería pública o privada? ¿Y los motivos?