Más allá del rosa y el azul

A Pegotito la confunden con un chico cuando vamos por la calle. Sí, es una chica, aunque le llame así. Es que nació muy chiquitita. Yo me paso el día diciendo: “¡Pero si es una niña!”, aunque ya me estoy cansando y últimamente lo dejo estar. Total, son gente desconocida que me importan tres pimientos. 😉

Tras hacer trabajo de campo, me atrevo a afirmar que esta confusión viene dada por 3 razones:

  1. No la visto de rosa
  2. No lleva pendientes
  3. No suele llevar vestido

No la visto de rosa porque odio ese color, concretamente el rosa palo. De hecho lo llamo rosa memo. Así que trato de no comprar nada, o muy pocas cosas, de ese color. Ya os adelanto que es complicado, porque muchas de las prendas para niñas son rosas, así que a menudo acabo en la sección de niños, donde el rey es el azul, que me vuelve loca. 🙂

Mirad qué camisetas le compré el otro día. ¿A que son una monada?

Camisetas de niña que no son rosas

La camiseta del mono estaba en la sección de niños. ¡Me encanta!

No obstante, hay días que sí va de rosa memo, ya que nos dejan mucha ropa de niña cuya madre no comparte los mismos gustos que yo y oye, bienvenida sea. 😉 Pero aún yendo de este color, hay personas que siguen diciendo: “¡Qué mono, como se ríe!”, lo que nos lleva al siguiente punto…

Los pendientes… ¿Por qué tengo que agujerear las orejas a mi hija? “Es que luego le va a doler más”, me dice el frutero. “¡Pero si de bebé no se enteran!”, la vecina del quinto. “Es que le vas a crear un trauma porque todas sus amiguitas los van a llevar”. ¿Quéeeee? ¿Un trauma por no llevar pendientes? ¿Hasta dónde vamos a llegar con tantas estupideces?

Prefiero que ella decida de mayor si quiere agujeros o no, tan sencillo como eso. Ojo, a mí me los hicieron sin preguntarme, como era costumbre antes, en una especie de rito familiar: tu abuela cojía un alfiler, lo desinfectaba con alcohol y zas, agujero al canto. Pero con ella simplemente quiero que no sea así, a pesar de que mi madre dice que ni me inmuté (debía tener muy pocos meses).

Pero ya el colmo de los colmos es que se piensan que es un niño porque… ¡No lleva vestido! Eso es lo que me espetó el otro día un abuelillo, a lo que le respondí: “¿Es que nosotras no podemos llevar pantalones?”. ¡Era el Día de la Mujer y tenía que defender nuestro derecho! Tenía que haberle dicho, según mi chico: “En casa los pantalones los llevo yo”. Hubiera sido muy gracioso. 😉

Los vestidos no me parecen lo más cómodo para ciertos momentos. Por ejemplo, si estamos fuera de casa y Pegotito se quiere dormir, los vestidos se arrugan por detrás y me da la sensación de que no está cómoda, sobre todo cuando es un vestido muy pomposo, de los que llevan varias capas de tela (le puse de este tipo una vez y no vuelvo). O si vamos al parque, prefiero llevarla con pantalón. Así se reboza cual croqueta y tiene libertad de movimientos. Ojo, hay días que sí le pongo vestidos. Está muy guapa con ellos. 🙂

A pesar de estos 3 detalles, es obvio que Pegotito es una niña por lo siguiente:

1. ¡Lleva un abrigo fucsia (el fucsia me gusta) con corazones blancos! ¡Jaja! ¡Esta razón es de peso! Miradlo y decidme si se lo pondríais a un niño. 😉

Abrigo de niña fucsia

2. ¿Y si va sin abrigo, como estos días de primavera anticipada que estamos teniendo? Entonces que le miren la cara, porque la tiene claramente de niña. ¡Si tiene cara de muñeca!

3. Y si sigue habiendo dudas… ¿Creéis que estos zapatos son de niño? Porque son los zapatos de Pegotito, más de niña imposible. Bueno, sí, deberían ser rosas memo para que no hubiera ninguna duda. 😉

Zapatos de niña

En definitiva, y para ir terminando, soy de las que piensa que hay mucha vida más allá del rosa y el azul y demás estereotipos infantiles, ¿no creéis? 😉