Yo no quería un carro…

Cochecito muñecas

No quería que Pegotito tuviera un carrito de muñecas. ¿Por qué? ¿Solo por el hecho de ser una niña? Me resistía a empezar con los arquetipos en el tema juguetes.

Pero claro, no puedo luchar contra la sociedad. Y ella parece que ha elegido que sí le gustan. Por eso se lanza como pollo sin cabeza a por todo carrito, patinete o moto solitaria que se encuentra en el parque o por la calle, solo por el placer de arrastrarlo unos minutos, hasta que su dueño hace acto de presencia y se lo arrebata de las manos, causándole un berrinche de cuidado. ¡Ay, qué crueles son los niños! Incluso Pegotito, no creáis. 😉

Así que ayer me comí mis principios y le compré un carro. ¡Zas, en toda la boca! Y yo, que había puesto a Dios por testigo de que jamás sucumbiría a los estereotipos jugueteros, me encuentro con un carro en casa. Y en tonos rosas, para más inri (ya os he hablado de mi aversión a ese color).

¿Y qué me decís de los precios de los cochecitos de muñecas? Llegué a la juguetería advirtiendo de que mi presupuesto eran 30€ y la dependienta me puso cara de:

¿Tú que piensas encontrar por ese dinero? ¿El carro de Los Diminutos?

Los Diminutos

Dedicado a las madres de los 80 😉

Allí había carritos de hasta 80€, que venían con su capazo y su silla de paseo. ¡Un poco más y me compro el real! La gente que adquiere eso, ¿dónde lo mete después? Porque nosotros tenemos ya el trastero a reventar, a pesar de que hay muchas cosas que nos han dejado y que, afortunadamente, han vuelto ya a sus dueños.

Pero vamos, que yo salí de ahí con un carrito de menos de 30€. Porque ya me parece a mí que cinco mil pelas de las de antes es un precio asequible para un cochecito.

Y vosotras, ¿a qué habéis sucumbido en esto de las compras, ya sea de juguetes o no? 😉