Primer cumpleaños del blog

Primer cumpleaños del blog Diario de una mami

Hace un año decidí crear un blog. Así, sin más. Era lectora de otros blogs (de maternidad y de fotografía) desde hacía tiempo y me apetecía tener el mío propio para contar mis pequeñas aventuras del día a día, mis miedos, mis dudas… Tener un poco de vida social, aunque sea virtualmente. Porque la mía se ha reducido a la mínima expresión, dicho sea de paso. Y desahogarme, sobre todo desahogarme. Necesitaba un lugar donde expresarme, protestar si llegaba el caso, sentirme comprendida. Y lo encontré.

Me metí en WordPress, me registré, pensé un nombre, estuve dos días eligiendo plantilla, colores y otros temas de diseño y publiqué mi primera entrada: “Comienzos“. Así inicié mi aventura blogueril.

Al principio no me leía nadie, ni mi propia madre que, por cierto, no sabe que aireo mis trapillos sucios en Internet. Siempre ha dicho que tengo madera de escritora, desde que ganaba premios literarios en el cole.

Claro que, no he podido mantenerlo tan en secreto con otras personas. Una noche de esas en las que corrí hacia el ordenador cuando pensaba que todos dormían y de repente apareció mi chico (actual marido) con cara de “¿Qué secreto escondes ahí?”, confesé mi vicio. Esto…, llevo unos meses escribiendo en un blog, mío. 😉

Con amigas muy, muy, cercanas tampoco he tenido reparos en contarles mi secretillo. Sé que ellas me apoyan incansablemente. ¡Gracias!

Y ya está. Fin. Me gusta que sea así. De esta forma tengo más libertad para hablar.

Un día tuve mi primera seguidora. ¡Caracoles, alguien me leía! ¡A mí! Y cuando me dejaron el primer comentario, casi me vuelvo loca. ¡Parece que mis cosas interesan!

A partir de ahí comencé a interactuar mucho más con los blogs a los que seguía. Porque tener un blog no significa únicamente escribir y ala, a esperar visitas y comentarios. Implica leer mucho, comentar más y hacer ver a los demás que de verdad te interesan sus posts. Y San Google hace el resto. 😉

Por no hablar de la publicación en redes sociales, las mejoras en cuanto a diseño, la optimización para buscadores… ¡Esto es un no parar!

Y requiere muuucho tiempo. 😉 Al principio le dedicaba un ratito todas las noches, llegando incluso a escribir hasta 3 entradas semanales. Ahora mi vida no me permite seguir el ritmo y he de conformarme con un post semanal y da gracias. Pero leer, sigo leyendo, no con tanta frecuencia, claro está. Se me acumula el trabajo, pero no decaigo. 😉

El blog me ha permitido conocer a personas estupendas. Algunas en carne y hueso. A otras solo virtualmente. Pero ambas me han arrancado una sonrisa, una mirada de complicidad dirigida hacia la pantalla del ordenador o del móvil. Y lágrimas, porque también he tenido que leer noticias horribles que, como madre, nunca estás preparada para escuchar.

A todas vosotras, que seguís mis aventuras y desventuras, que os tomáis la molestia de leer mis parrafadas, de dejarme un comentario agradable, de otorgarme premios que suben la moral, de escribirme vía email…, gracias. Gracias por formar parte de mi pequeño rinconcito.

Y, aprovechando la coyuntura, porque igual ya no nos vemos hasta el año que viene…

¡Felices Fiestas! 😉