Mamá, no te escondas

En ocasiones me sorprende, y mucho, el comportamiento humano. Casi diariamente vemos en las noticias imágenes de personas fallecidas en atentados o tiroteos y no nos escandalizamos. O emiten una película porno y no nos hacemos cruces diciendo: “¡Oh, Dios mío!”. Bueno, o quizá sí, pero otros motivos, jajajaja…

Sin embargo, hace unos días, leyendo un post de Así piensa una mamá titulado “#mamanoteescondas“, parece que hay cierto tipo de personas (?) a las que ver en la calle o en un lugar público algo tan natural como una madre amamantando a su hijo hace que se les caigan los palos del sombrajo, como se suele decir. Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Por el hecho de ver una teta, quizá? ¿Acaso no vemos tetas a diario en la misma tele? ¡Ah, claro! Las tetas de la tele son perfectas, estupendas, redonditas y respingonas, la antítesis de las tetas de la calle, las de las mujeres reales.

¿O será porque esos o esas que lanzan miradas reprobatorias a una mujer y su hijo, que disfrutan en ese momento de la lactancia, son robots con apariencia humana, a lo Terminator, y no comen? Sí, os prometo que hay gente que puede tirarse hasta nueve horas sentada en una silla sin probar bocado. Lo sé porque he coincidido con muchas en mi vida laboral. 😉

O, sencillamente, no tienen corazón, no son humanos. Si no, ¿cómo te explicas que una persona pueda mirar con desprecio a un bebé que mama del pecho de su madre? ¿Acaso hay algo más bonito que esa conexión entre madre e hijo, ya sea con una teta de por medio, una mirada, un abrazo, un beso, una sonrisa?

Hoy quiero sumarme a la iniciativa #mamánotescondas, creada y promovida por los blogs Misión: Mamá NinjaUn papá como Darth Vader, #papanoara: papá de seis y La parejita de golpe. Si quieres apoyarla, puedes escribir tu propio post y/o difundir el hashtag en las redes.

Porque cada mujer tiene el derecho de amamantar a su hijo donde le dé la gana, sin que nadie pueda dedicarle ni una mirada, ni una palabra. Mamá, no te escondas.

¿Sabéis qué es lo mejor de escribir este post? Que he repetido tanto la palabra teta que me van a llover las visitas, ¡jajaja!. Aunque creo que mi blog no va a poder satisfacer esas búsquedas 😉

Desinformación sobre la lactancia

Lactancia materna

Fuente de la imagen: https://www.flickr.com/photos/sanutri/4276551958/. Sin modificaciones

Ayer en mi clase de pilates asistí a una muestra de la desinformación que impera en lo referente la lactancia. Me sentí sola, impotente de no poder decirle a mis compañeras que estaban equivocadas. Pero no es fácil hacer ver a mujeres y madres todas ellas que quizá las cosas no son como se las contaron hace tiempo.

No sé muy bien como surgió el tema, ya que además de ejercicios y risas, también charlamos, si te quedan fuerzas entre estiramiento y estiramiento. 😉 El caso es que la profe comentó que en algunas clínicas y hospitales privados analizan la leche de las mamás recién paridas (digo yo que se referirá al calostro, porque la leche como tal no se empieza a producir hasta unos días después) para determinar si es buena o mala. Ahí yo me debí poner azul, me lo noté. 😉

Después hubo quien afirmó que “si tu leche es mala lo sabes enseguida, porque el bebé no para de llorar”. O también que “es mala si tienes que volver a darle de mamar una hora después, ya que no es normal”.

No me sorprendió escuchar estos comentarios de mujeres de mediana edad (50-60 años), ya que se los he escuchado a mi madre multitud de veces, hasta que me enfadé muchísimo con ella por su falta de apoyo (ya se me pasó y ahora disfrutamos mucho las dos jugando con Pegotito). Hace 20, 30 años, se sabía muy poco de lactancia, y mi madre y estas mujeres alimentaron a sus hijos lo mejor que sabían, según lo que les recomendaron en el hospital: 10 minutos en cada teta cada 3 horas. ¡Normal que los bebés se quedaran con hambre! Si eras espabilado, te ventilabas la leche de un pecho en 10 minutos, pero como te deleitaras con el calorcito y el olor de mamá y se te pasara el tiempo… ¡Ah, se siente! No podrás comer nada hasta dentro de 3 horas. 😦

Lo que realmente me sorprendió fue que algunos de estos comentarios venían de una chica joven, más que yo, con un bebé de poco más de un año. Cuesta creer que hoy en día, con toda la información de la que disponemos (Internet, libros…), con los grupos de lactancia a los que puedes acudir y que te proporcionan un apoyo fundamental (así fue en nuestro caso), se puedan seguir transmitiendo de generación en generación estas opiniones tan poco fundamentadas. Porque esta madre inculcará a su hija (creo que tiene un hijo, pero bueno, da igual) o a las hijas de sus hermanas o primas, que la lactancia es cuestión de suerte: puede que tu leche sea buena, pero también que tengas muy mala leche.

Pegotito y yo tuvimos la suerte de contar con la ayuda de mi matrona y del grupo de lactancia que ella coordina. La verdad es que no sé qué hubiéramos hecho sin ella y sin el resto de mamis con las que nos reuníamos cada jueves. Allí tiramos al suelo cientos de mitos sobre la lactancia y hablamos sin tapujos de porteo, colecho, BLW

La decisión de dar el pecho o no debería ser personal, y en muchos casos no lo es. Así que si por casualidad llegas a este blog, a esta entrada, decide lo que quieres escuchar, haz oídos sordos a lo demás y confía en ti misma. 😉