¡Habemus silla de coche!

No os podéis imaginar el peso que nos hemos quitado de encima. Para quien no esté metido en estos berenjenales de la maternidad o paternidad, quizá piense que exagere o considere que comprar una silla para el coche no es sino un tema banal y carente de importancia. Pero mamis y papis del mundo, que levante la mano quien no haya hecho un máster y sepa más que la wikipedia y Google juntos sobre sistemas de retención infantil.

Hace unos meses os contaba nuestras peripecias buscando la siguiente silla de coche de Pegotito: cómo nos fuimos informando de los distintos modelos de sillas que existen en el mercado, los beneficios de la contramarcha, qué era eso del Isofix (que nuestro coche no tiene) y demás historias. Comenzamos a estudiar el tema en octubre de 2014. Compramos la silla el sábado pasado, 11 de abril de 2015. ¿Habremos batido el récord de tardanza e indecisión? Supongo que sí. 😉

Retomemos… Nos habíamos quedado valorando la posibilidad de comprar la Kiddy Phoenixfix Pro 2 del 2014, pero primero quería escribir al fabricante para comprobar que nuestro coche era compatible con la silla y viceversa. Un día me armé de valor, les contacté y… ¡Oh, sorpresa! Me dijeron que en principio sí podía instalarse, pero que lo mejor era comprobarlo in situ en alguna de las tiendas que distribuían la silla. He de decir que me indicaron un par de tiendas de mi ciudad, así que estupendo. Solo teníamos que decidir cuándo acercarnos, que esa es otra. 😉

Fue pasando el tiempo y un día, buscando más información, descubrí el blog de Mamá(contra)Corriente, en concreto su post “Mi experiencia en TodoneneS comprando sillas de coche: un 10”. En él hablaba de una tienda situada en Villaviciosa de Odón, Todonene’S, donde la habían atendido de maravilla cuando fue a comprar las sillas para sus hijos. Y lo que es más, vendían sillas a contramarcha, que prácticamente habíamos desechado por varias razones (entre ellas porque son más difíciles de instalar, lo que puede reducir su seguridad si lo haces mal) pero que a mí me seguían rondando la cabeza. Y fuimos.

No estoy de acuerdo con Mamá(contra)Corriente. Yo no les daría un 10…, ¡les daría un 11! ¡O un 12! 🙂

  1. Nos atendieron de maravilla: resolvieron todas nuestras dudas, probaron las distintas sillas en el coche y montaron a Pegotito para que ella también diera el visto bueno. Todo sin mostrar ningún atisbo de prisa. Os puedo decir que estuvimos allí más de una hora.
  2. Saben lo que venden, lo que me parece fundamental para este tipo de decisiones en las que está en juego la seguridad de nuestros hijos.
  3. Nos dejaron la silla perfectamente instalada, así que nos la llevamos puesta a casa.
  4. Nos comentaron que podíamos volver cuando quisiéramos si necesitábamos instalarla de nuevo, por si teníamos algún problema.

Al final nos decidimos por una silla a contramarcha, la Klippan Kiss 2, de grupo 0-1, reclinable en 3 fases y sí, compatible con vehículos sin Isofix, como es nuestro caso.

Solo os puedo decir que a Pegotito parece que le gusta. No sé si será coincidencia o no, pero ya hemos cogido el coche varias veces desde ese día, en trayectos de unos 30 minutos seguidos, y no ha habido ni vómitos ni lloros. El tiempo máximo que aceptaba montar en el “huevo” eran 10. Pasada esa cuantía era un estrés, creedme. Tenía que ponerme a cantar la canción de “La casa de Mickey Mouse” o de “Henry el monstruo feliz” como un disco rayadoo, dejarle las llaves y que me las tirara a la cara, permitirle que se echara el agua encima…, hasta que llegaba el vómito. 😦 Como comprenderéis, no se quién odiaba más coger el coche, si ella o yo.

Esperemos que, a partir de ahora, las cosas cambien un poco. Yo tengo esperanza, mucha, aunque tampoco quiero lanzar las campanas al vuelo. 😉

Y vosotras, ¿qué sillas de coche tenéis? ¿Vuestros peques van contentos?