Colecho. Nadie dijo que fuera cómodo ;)

Admitámoslo: dormir con tu hijo mola, pero cómodo, lo que se dice cómodo, ¡naranjas de la China! Cuando no te pega un manotazo te pone el culo en la cara. O, hablando de culos, te clavas el pico de la mesilla en el mismo porque te ha empezado a arrinconar y amenaza con tirarte de la cama. ¡Ay, la de noches que habré dormido así! Si yo creo que aún me duran los moratones…

Que sí, que es genial estar los dos tan cerquita, olerle, achucharle, ponerte nariz con nariz y darle besitos estilo gnomo, pero donde se ponga una cama para ti sola…Bueno, o en compañía, no se me vaya a enfadar mi lector preferido. 😉

¡No, no, cama para mí sola! 😛

Hablando de colecho, mirad los apuros que pasa está mamá para tratar de dormir. Desde luego, su hija no se lo pone nada fácil.

¿Qué tal vuestras experiencias con el colecho?

La locura de ser padres

Las mamis y los papis nos quejamos mucho, y con razón: que si dormimos poco, que si estamos todo el día haciendo cosas, que si no tenemos tiempo para nosotros, que si la casa parece una leonera… Pero luego nos echan una sonrisa y se nos pasan todos los males, ¿no creéis? Por una mirada suya al despertarse daríamos un mundo; por una sonrisa, un cielo. Y por un beso, ¿qué no daría una madre por un beso de su hijo?

Como dicen en este spot de Hero Baby, #lalocuradeserpadres, ésta es, sin duda, la época más fantástica de nuestras vidas. 😉

Espero que disfrutéis de este genial vídeo que me pasó una muy buena amiga, mami, como yo. Vanessa, gracias. 🙂

Relativización del tiempo. O cómo tardar 1 hora en poner una lavadora

Cuando te conviertes en madre comienza a producirse un extraño y curioso fenómeno al que yo denomino “la relativización del tiempo a la inversa”.

Esto…, ¿¿quéeee?, ¿¿cómoooo?? Sí, sí, que si antes empleabas 30 minutos en ducharte, con toda tu parsimonia, lavarte el pelo, echarte crema hidratante, cortarte las uñas y mirarte un ratito en el espejo para observar lo mona que estás aunque pasen los años, ahora haces todo eso (o quitando alguna cosa, como lo de aplicarte la crema, que se me debe haber secado desde que la usé por última vez) a cámara ultrarápida, no pasando de tardar más de 10 minutos en total.

Y si en media hora batías el récord de tareas domésticas realizadas, incluyendo poner la lavadora, colocar los platos del lavavajillas e incluso doblar la ropa, ahora cada una de ellas, por separado, te ocupa la friolera de una hora. Así que, que alguien me explique cómo hay algunas familias que consiguen tenerlo todo como los chorros del oro, porque a nosotros nos nos quedan horas, ni ganas. 😉

¿Existe alguna razón para un fenómeno tan sobrenatural? Creo haber encontrado la respuesta: yo se lo achaco a un duendecillo que pulula a mi alrededor haciendo de las suyas y queriendo colaborar conmigo, pero a su manera.

Algo así le ocurre a la mamá de este vídeo. ¿Y a vosotras? Espero vuestros comentarios después de verlo. 🙂

¡Ah! ¡Y buena Semana Santa!

El embarazo… Ese estado maravilloso

El embarazo es, para mí, como el nacimiento de Cristo para fechar los acontecimientos importantes. Ya no digo, por ejemplo, que la última vez que fui al cine fue hace dos años, sino que fue antes de mi embarazo (A.E). O que estos pantalones me los compré el verano pasado, sino que son de después de mi embarazo (D.E).

Hace unos años era de las que no quería tener hijos. Me encantaba entrar y salir cuando me daba la gana, echarme una mochila al hombro y lanzarme a recorrer Europa en tren y pensar en parir me producía terror, dada mi trayectoria de mareos en el dentista o en el centro de salud, cuando acudía a hacerme una analítica. Por no hablar de la lactancia. ¡Con lo que duele eso! ¡Si mi prima tuvo una mastitis y lo pasó fatal! Rotundamente no: no tendría hijos y si los tenía, no dejaría que se alimentaran de mi pecho.

Ahora no puedo imaginar la vida sin mi hija. Cuando decidimos ponernos manos a la obra y concebir a nuestro Pegotito, no era aún consciente de lo maravilloso que iba a ser llevar a un pequeño ser en el vientre, sentir cómo se mueve, ver cómo crece y cómo reacciona a los estímulos que tú provocas: tus caricias, tu voz.

Durante la gestación superé el miedo a las agujas y la sangre y el parto lo aguanté bien, porque en esos momentos haces lo que sea para traer al mundo a tu hija. ¿Lactancia? Sí, por supuesto. A las dos nos encanta. Llevamos ya casi 17 meses, y subiendo.

¿Y por qué toda esta retahíla? Pues porque quiero enseñaros unos vídeos sobre el embarazo. A mí me emocionaron y acabé llorando en el tren, bajo la atenta mirada de mis (desconocidos) acompañantes. 🙂

Espero arrancaros unas lagrimillas y que recordemos que somos especiales porque podemos vivir este maravilloso estado.

¡Buen fin de semana!

P.D. Los vídeos son 3, uno por cada trimestre de embarazo. Están en orden.

¡Qué duro es ser padres! ;)

Desde luego, estos de Coca-Cola siempre lo clavan. Cada vez que veo un spot suyo pienso: ¡cabrones! Si es que nos tocan la fibra en cuanto mueven ficha los tíos. Bueno, su agencia. 😉

En este caso os traigo un vídeo que a las mamis y los papis nos viene que ni pintado. Porque, ¿hay algo mejor que ese momento en el que los peques se duermen y tienes tiempo, por fin, de hacer cosas tan especiales como darte una ducha o… , dormir? ¡Ja, ja! Tenéis que verlo. Sin más, os dejo con “Padres dormidos”, el nuevo spot de Coca-Cola.

¡Buen fin de semana! 🙂

Porque, en primer lugar, somos madres y padres ;)

Esta semana tengo el blog un poco abandonado. Me había propuesto escribir al menos tres veces en semana, pero he estado liada con un proyecto para el curso que estoy haciendo y el tiempo libre que he tenido lo he dedicado a esto. Hoy lo tengo ya un poco avanzado y puedo retomar mi actividad bloguera. ¡Bien!

Como he comentado, estoy metida en esto de las redes sociales, el marketing y la publi y os quiero enseñar un vídeo de una marca de alimentación infantil, Similac. En él se muestran algunos de los estereotipos que conviven en el mundo maternal y paternal (según el vídeo, no hay matices. O blanco o negro) que no dudan en aunar sus fuerzas para salvar a un carrito con bebé dentro que se precipita por una cuesta.

Porque, a pesar de nuestras convicciones, no debemos olvidar que, en primer lugar, somos madres y padres, y que cada uno hace lo que cree que es mejor para sus hijos, en función de sus circunstancias y sus posibilidades.

¡Espero que os guste! 😉

¡Desde luego el bebetín que iba en el carro se lo ha debido de pasar teta! 🙂