Lo bueno se hace esperar: ¡cine!

Inside Out (Del revés)

Dos años después hemos vuelto al cine. Y dos años después hemos elegido una peli de dibujos. En efecto, fuimos a ver Inside Out (Del revés), el nuevo éxito de Pixar.

Qué sensación tan rara ir los dos solos en el coche, yo sentada en el asiento del copiloto, sin amenazas de vómitos ni llevando el bolso cargado con la botella del agua, trozos de pan, clínex y toallitas. Extraño fue también estar de nuevo en una sala de cine sin tener a Pegotito al lado. ¡Caray, no recordaba yo lo alto que está el volumen en el cine! ¿Será que me he vuelto una anticuada? No será porque no grito en casa a veces, cuando Pegotito está haciendo alguna de las suyas. O grito para llamarle la atención o tenemos leche contra el suelo, así que prefiero gritar.

¿Que cómo estuvo la peli? Si eres de los pocos que aún no ha tenido la oportunidad de ver Inside Out (Del revés), compra ahora mismo tus entradas. La película es una pasada. ¡Si es que lo hacen muy bien estos de Pixar! Me quito el sombrero con cada una de sus producciones.

Te ganan desde el primer minuto. ¿O no me digáis que no te toca la fibra el gorrito con el que aparece Riley al principio, ese gorrito de rayas azules y rosas que más de uno de vuestros bebés ha llevado en el hospital donde nació? 😉

Inside Out (Del revés) Riley bebé

¡Lo tengo guardado como oro en paño!

Ya estaba yo ahí echando la lagrimilla, recordando el nacimiento de Pegotito. Porque sí, reconozco que lloré en un par de ocasiones, como algunos de los niños que estaban en la sala. Desde luego, lo de Bing Bong no tiene nombre. Y no digo más para no spoilear.

Bing Bong Inside Out

Es una película que te hace reflexionar mucho. Aunque parezca una cinta banal y sin contenido (¡Bah, es de dibujos!), tiene un fondo de lo más interesante. Comprendes por qué la tristeza es a menudo tan necesaria y cómo los recuerdos (esenciales o no) van configurando nuestra personalidad hasta definirnos completamente. También que no todo puede ser de color de rosa (o dorado). Pero, sobre todo, aprendes que una sonrisa que consigues dibujar en la cara de tu hijo vale más que todo el oro del mundo.

¿Y qué me decís del corto antes de la peli? ¡Sí, el de Lava!

Solo os diré que me estoy aprendiendo la canción para cantársela a Pegotito. Ya tengo el estribillo dominado y le encanta.

Por cierto, el vídeo es el mejor que he podido encontrar. Bueno, a decir verdad el mejor es en inglés, donde la letra rima de verdad y juegan con lo de “I Lava you“. Si tenéis un ratito, merece la pena verlo. 😉

¿Que si no eché de menos a Pegotito? Sí, claro. Pero lo pasé bien. Y ella ni os cuento. Cuando llegamos estaba en el parque con sus abuelitos y pasó de nosotros completamente. Ya se sabe: cría cuervos… 😉

¿Habéis visto Inside Out? ¿Qué os pareció?

Eso que llaman cine

El próximo mes de julio hará 2 años que fuimos al cine por última vez. Menos mal que el séptimo arte no depende de nosotros para reflotar la industria, porque si no, mal vamos. 😉

La peli elegida para ver en pantalla grande fue Gru 2, mi villano favorito. Pegotito por aquel entonces iba cómodamente en mi tripa y aún así se lo pasó genial: no paró de moverse durante toda la sesión. Supongo que porque teníamos los altavoces bastante cerca. 😉

Gru Mi Villano Favorito 2

¿Por qué no hemos vuelto desde aquella vez? Sencillamente, porque no hemos encontrado el momento. O mejor dicho, porque yo no he encontrado el momento. Aún me cuesta mucho dejar a Pegotito con otra persona que no sea su padre. Se habla mucho de la ansiedad por la separación en niños, pero, ¿y qué pasa con la que sufren las madres? Aunque esté haciendo lo más divertido del planeta, si no está ella me falta algo.

He ido dando pequeños pasos que, aunque para mí han sido un mundo, me han servido para relativizar la situación y comprobar por mí misma que no pasa nada, que sus abuelitos la cuidan muy bien y ella se lo pasa de maravilla, pero aún me queda mucho camino por recorrrer. Pienso en próximos eventos que me esperan este año, a los que no puedo faltar, y deseo que el tiempo se estire y se estire. Pero llegarán. Y tendré que vivirlos. Porque la vida sigue.

Estoy hasta las narices de escuchar frases enjuiciadoras acompañadas de risitas del tipo:

¡Pues ya es hora! ¡Si tiene ya casi 2 años!

¿Y qué? ¡Como si tiene 5! ¿No tengo el derecho de sentir lo que me dé la gana, sin que nadie se entromezca en mis asuntos? ¿Por qué nos gusta tanto opinar sobre la forma en la que los demás crían a sus hijos?

Por otro lado, le echo la culpa a la cartelera. 😛 ¡No voy a ser yo la única responsable! Cada vez que la miramos no hay nada interesante. Así que acabamos colocando el cine en el último de la fila de cosas por hacer.

Ahora que ha llegado el verano, la cosa pinta mal. Porque con el precio al que está la entrada, tampoco es cuestión de meterse a ver cualquier cosa. Así que supongo que será nuestra asignatura pendiente para septiembre. Espero que, al final, consigamos aprobarla. 😉

¿Cómo lleváis vosotras este tema?

Ahora somos tres

Nos fuimos al hospital (yo chorreando líquido amniótico por las piernas), siendo dos. Volvimos siendo tres. Ese nuevo ser, aunque diminuto, trastocó nuestras vidas por completo.

El cambio fue brutal, como les decía a mis amigas, que me miraban con cara de “Se ha vuelto loca”. A partir de ese momento nuestras vidas comenzaron a girar en torno a nuestra criatura: comíamos cuando Pegotito nos dejaba, daba igual que fueran las 12 del mediodía o las 4 de la tarde; dormíamos aprovechando los ratos en los que ella cerraba el ojo; las duchas, las salidas con amigos, las conversaciones… Todo cambió. Ahora éramos padres, y teníamos que acostumbrarnos sí o sí.

Porque, aunque pongas a Dios por testigo de que tu vida va a seguir siendo igual, que no quieres sucumbir a las rutinas que te demanda un bebé, tu vida, vuestra vida, será algo completamente distinto.

Las relaciones de pareja cuando hay hijos. Éste ha sido el tema sobre el que ha tratado hoy la “Guía de Padres”, en el programa “Hoy por hoy” de la SER. No he podido escucharlo entero porque Pegotito quería dormir y he tenido que ponerme manos a la obra, pero a grandes rasgos, lo que recomendaba la Súpernanny (colaboradora habitual de la sección) que debíamos hacer para no cargarnos nuestra relación de pareja era lo siguiente:

  • Hay que salir, tanto solos como con amigos.
  • Las conversaciones no han de versar siempre sobre el hijo. Debemos hablar de nosotros mismos, de lo que hemos hecho en el trabajo, por ejemplo.
  • No llamarse el uno al otro “papá” o “mamá”

Yo no sé vosotras, pero yo las cumplo todas para mal. 😦

Salir… A las 10 de la noche tengo tanto sueño que me echaría a dormir sobre una cama de pinchos ardiendo. Tal cual. Muchas veces me quedo dormida cuando intento que Pegotito caiga rendida y tiene que entrar mi chico media hora después (previa autorización mía) a despertarme. ¡Como para pensar en irme de juerga! Además, esa es otra, tendríamos que dejar a Pegotito con los abuelos, por ejemplo, con los que se lo pasa de fábula, pero yo aún no puedo separarme de ella más que lo necesario. Necesito un poco más de tiempo. Quizá próximamente proponga ir al cine, pero sin presiones, ¿eh?.

¿Hablar de algo distinto que no sea lo trasto que es Pegotito, las cosas nuevas que hace o los amagos de beso que me ha dado? Del trabajo no puedo hablar, jeje, porque estoy en paro. 😉 Últimamente hemos retomado lo de ver series y estamos a tope con “The Walking Dead”, algo es algo.

Jod ¡Leches! Yo llamo a mi chico papá cuando digo, por ejemplo: “Pegoti, dile a papá que te dé agua”, o cosas así. Y él igual. Me parece un gesto bonito, no sé. La Súpernanny dice que así quitamos al otro el erotismo o algo así. Pero, sinceramente, ¿pensabas que cuando fueras padre ibas a seguir teniendo sexo tan a menudo como antes? 😉

Yo creo que el tiempo va poniendo las cosas en su sitio. Solo espero que no me pase lo que a una mamá que ha llamado al programa. Tenía un hijo de 14 años y no le dejaba solo en casa. Ni tanto ni tan calvo, ¿no?

¿Cómo lleváis vosotras vuestras relaciones de pareja ahora que sois tres, cuatro o incluso más? 😉