5 consejos para cortar el pelo a tus hijos

Hace un tiempo os contaba cómo fue el primer corte de pelo de Pegotito. Para la ocasión, decidimos llevarla a una peluquería infantil de lo más, Fashion Kids, en la que todo está pensado para que los peques se sientan a gustito y estén entretenidos durante su momento “cambio de look“. Pero visto el pollo que montó mi primogénita, tras esa primera vez decidí que había que buscar una alternativa. Y fue entonces que, un día, me levanté de la silla en la que estaba sentada y dije en voz alta:

¡Eureka! De ahora en adelante le cortaremos el pelo en casa.

-¿Ah, sí?, preguntó mi señor esposo con cara de sorpresa.

Sorprendido

Y tanto que sí. Ya llevo un año y pico transformándome en “Rupert, te necesito”, pero versión madre. De esta forma, no solo nos evitamos la cita previa, el desplazamiento, la espera, el sofoco y el gasto, sino que como se suele decir: “Como en casa, en ningún sitio”.

Así, una vez al mes aproximadamente, nos ponemos manos a la obra. 😉 De momento lo más cómodo para todos es que ella lleve el pelo cortito (no rapado, ojo, que le encanta que le hagamos coletas en plan antenas y le pongamos horquillas), tanto en verano (¡viva el frescor!) como en invierno (en casa no somos amigos del secador. De hecho, ni tenemos). Porque cuando quiera comenzar a dejarse melena, no tendré más remedio que llevarla a la peluquería y pasarme allí las horas muertas…

Ahora bien, si estáis pensando en cortar el pelo a vuestros hijos en casa, tened en cuenta estos 5 consejillos que os vendrán muy bien. ¡Y a por las tijeras! 😉

Cortar el pelo a los niños

Cuando tenga estas melenas, no me atreveré. Pero de momento… Let’s go!

5 consejos para cortar el pelo a vuestros hijos

1. Lo primero de todo, lo más importante: encontrad un sitio o silla donde se estén quietos. Y lo tenéis más fácil de lo que os imagináis… ¡La trona, amigas! 🙂 De ahí no se mueven. Porque no pueden, claro.

2. Sobre todo no se menean si tienen una fuente de entretenimiento delante, tipo Peppa Pig, La patrulla cansina canina o cualquier otra variante de animación. Y si es a la carta, mucho mejor… ¡Viva YouTube!

3. Elegid el momento idóneo para el corte de pelo. ¿Y cuál es? Antes de bañarles, claro está. Tenéis la excusa perfecta para que se quieran meter en la ducha. No hay nada como los picores. 😉

4. Observad a los profesionales. No sé vosotras, pero yo cuando voy a la peluquería me quedo hipnotizada viendo cómo mi peluquera corta el pelo al personal. Me parece que tienen una maestría envidiable para no cortarse. Confieso que ya me he hecho más cortecitos desempeñando mi rol de peluquera que en toda mi vida de pupas y heridas.

5. Y en último lugar, repetid este mantra: oveja trasquilada, a los 15 días igualada. ¿O no? 😉 Porque el pelo de los niños crece súper rápido y a no ser que sean muy escandalosos, los trasquilones no se notan tanto.

¿Cortáis el pelo en casa a vuestros hijos? ¿Qué tal la experiencia? 🙂

 

 

 

Larga vida al rock

En nuestros viajes en coche no nos acompañan Los Cantajuegos. Sencillamente porque al papá de Pegotito no le gustan. Dice que son unos tristes (espero que nunca lean esto o me pondrán en su lista negra). Así que en nuestros desplazamientos conectamos el mp3 a la radio (aún no nos hemos modernizado automovilísticamemente hablando, y esperamos no tener que hacerlo hasta dentro de un tiempo) y nos movemos al ritmo de Queen, U2, ACDC, Metallica, REM, Aerosmith y Extremoduro. Claro que, como la banda sonora de nuestra vida y nuestra hija es cosa de dos, intercalamos también canciones de Sabina, Revólver, Hombres G y Mecano. Hasta, alguna vez, suena el Nessun Dorma de Pavarotti, un placer al que no podemos renunciar.

Y a Pegotito le gusta, claro que sí. Los peques se acostumbran a todo, y más cuando es lo que han mamado desde la cuna. Quién sabe si no estaremos criando a una futura Joaquina Luqui… 😉

Así que el pasado Carnaval no tuvimos que pensar mucho cuando unas semanas antes nos anunciaron en la guardería que el viernes 5 de febrero iban a hacer una fiesta. Y como queríamos hacer un disfraz casero y lowcost a Pegotito, me bastó abrir el cajón de las camisetas y encontrarme una negra de ACDC, talla 2 años, que nos habían regalado unos muy buenos amigos y que estaba sin estrenar (no me gusta vestirla de negro). ¡La disfrazaríamos de rockera! ¡Yeah!

Claro que, una rockera necesita una guitarra, y Pegotito la tuvo. ¡Y qué guitarra, oigan! Made in house, hecha con cartón, cartulina e hilo, ideada por su mamá y ejecutada por su papá. No me digáis que no mola…

Guitarra de cartón para disfraz de Carnaval. Diario de una mami

La guitarra de Pegotito. Acabó un poco perjudicada, pero aún perdura, como los buenos temas. 😉

Completó el look unas mallas azul oscuro casi negro y unas cintas de lazo negro alrededor de las muñecas.

Intentamos enseñarle a hacer el saludo heavy, el de los cuernos, pero no hubo suerte. Seguiremos intentándolo. 😉

¿Cuál es la banda sonora de vuestra casa? 🙂

Ventajas y desventajas de trabajar por cuenta propia y por cuenta ajena

Trabajar por cuenta propia. Ser autónomo

Esto no es mi escritorio, lo confieso. No tengo un Mac, ni tampoco una libreta tan estupenda como la de la imagen. Yo soy más de cuadernos y papeles por doquier. 😉

Desde que en junio de 2014 me echaran a la calle en mi último trabajo por cuenta ajena, ha llovido mucho. Tanto que, Pegotito, por aquel entonces un bebé de 8 meses recién cumplidos, ahora es una chica mayor de 27 (para los no padres: 2 años y 3 meses), charlatana, pizpireta y que da grandes muestras de autonomía a la hora de comer, pelar las mandarinas, ponerse el abrigo y el gorro para salir o llevar su mochila por la calle. De hecho, la frase “¡Yo sola!”, parece ser su preferida, a tenor de las veces que la usa a lo largo del día.

Tanto ha llovido, que me ha dado tiempo de experimentar en mis propias carnes aquello que llaman trabajar por cuenta propia. O, en cristiano, ser autónoma. ¡Y encima haciéndolo desde casa! 😉

Una condición laboral con muchas ventajas en cuanto a la conciliación (poder cuidar de tus churumbeles y de tu familia sin que nadie pueda reprocharte nada), pero también con múltiples inconvenientes. Porque la perfección no existe, al menos para la gente normal y corriente, el ciudadano de a pie, los pringados, los curritos, los pobres. Con un Euromillón, las cosas rozarían más la perfección. 😉

Ventajas y desventajas de trabajar por cuenta propia

Para mí, sin duda alguna, la principal ventaja de ser autónoma es el poder gestionar tu tiempo de trabajo como quieras, compaginándolo con el cuidado de tus hijos y seres queridos. Que tu hijo está malito, te quedas junto a él en la cama o en el sofá y aprovechas para trabajar cuando se echa la siesta o se queda dormido por las noches. Que quiere ir al parque, ídem. Pero claro, esto de ser autónoma implica 3 cosas:

  • Trabajarás cuando el resto del mundo descansa: sobre todo si desempeñas una labor que no exige un horario fijo, como era mi caso: noches y fines de semana. Y claro, a veces, deberás renunciar a hacer ciertas cosas en familia. E incluso a dormir, uno de los mayores placeres de la vida cuando te conviertes en madre.
  • El ordenador será tu nuevo mejor amigo. Tanto, que irá contigo en la maleta allá donde vayas y rezarás para que no se rompa y para encontrar una red wifi en todo hotel, casa rural o apartamento en el que te alojes.
  • Lucharás como gato panza arriba contra todo virus que ose entrar en tu casa. Porque, si no, eso implicará quedarte tirada en el sofá sudando la gota gorda. Y tus clientes se hartarán y se irán a buscar a otro freelance que cumpla con sus plazos. ¡Y cualquiera pierde uno!

Y ya puestos a criticar el sistema, luego está la cuota que tienes que pagar mensualmente a la Seguridad Social: 50€  durante los 6 primeros meses si puedes acogerte a la reducción o tarifa plana para trabajadores autónomos o 200 y pico € que te calzarán mensualmente en caso contrario. Una traba tras otra, desde luego. Porque claro, tendrás que contar con una gestoría de confianza para que te eche una mano con impuestos y declaraciones trimestrales del IVA, o echarle horas y horas para enterarte bien de cómo funciona el sistema y que Hacienda no te cruja. Vamos, que pierdes pasta a raudales. Las ovejas que entran por las que salen, como se suele decir.

Pero bueno, no todo iban a ser problemas, claro está. Piensa que, de esta forma, te ahorras la guardería y puedes tener a tu hijo en el trabajo, rollo Bescansa, que no es otro que tu propia casa. Eso suena bien, ¿no? Conciliación 100% real.

Ventajas y desventajas de trabajar por cuenta ajena

Valorando voy, valorando vengo, cuando me ofrecieron una oportunidad muy interesante hace unas semanas, que implicaba firmar un contrato por cuenta ajena, pensé, y mucho, cómo cambiaría mi vida a partir de entonces.

Iba a pasar a tener un horario fijo (y bastante flexible, para lo que se estila en este país) que implicaría, eso sí, tener que llevar a mi hija a la guardería y delegar en otras personas su cuidado (abuelos incluidos). Pero las tardes y los fines de semana serían enteros para ella. 🙂

Tendría libertad de movimientos para desplazarme con mi pequeña familia a lugares recónditos de las montañas sin preocuparme del wifi o de la wifa (se nota que soy madre, ¿no?). Ya sabéis que me quedé enamorada de la zona de Las Médulas, en León, tal y como os conté en mi serie de posts Visitando Las Médulas, y que quiero volver a encontrar la paz que necesito y que me brindó la antigua mina de oro romana.

Y un sueldo fijo a final de mes, no vayamos a negar lo evidente. Porque aquí todo quisqui trabaja por dinero, dejando a un lado llamadas divinas o vocaciones. Y, siendo autónoma, no sabes a ciencia cierta cómo se van a desarrollar los acontecimientos.

Así que, aunque con ciertas reservas, acepté. Y he de decir que, hasta la fecha, no nos ha ido mal. ¡Si hasta he vuelto a leer en mis desplazamientos diarios en transporte público!

Que ahora paso menos tiempo con mi hija, pues sí, no lo voy a negar. Pero prefiero mirarlo de una forma cualitativa en vez de cuantitativa. En casa necesitamos 2 sueldos para poder llevar la vida de lujo y desenfreno que nos caracteriza (modo ironía on) y con uno solo no nos alcanza para la gasolina del Ferrari. 😉 (modo ironía off)

¿Trabajáis? ¿Por cuenta propia o ajena? ¿Qué ventajas e inconvenientes veis a ambas formas de buscarse la vida?

Nuevo año, nueva vida

 

Feliz 2016

Me encanta la Nochevieja. Me emociono cuando se terminan las 12 campanadas y me encuentro sonriendo con 9 uvas en la boca (solo consigo comerme 3 al compás del reloj de la Puerta del Sol. Si dijera lo contrario, mentiría), rodeada de mi familia, que me abrazan, descorchan las botellas y gritan al unísono aquello de…

¡Feliz Año!

Porque es el momento en el que a todos se nos pasan por la cabeza pensamientos sobre lo que queremos que nos depare el próximo año.

Esta vez despido el 2015 con mucha incertidumbre, pero también llena de ganas por afrontar un nuevo reto profesional que se ha puesto en mi camino. Diario de una mami pasará a ser de nuevo una mamá trabajadora, por cuenta ajena (de las ventajas y desventajas de ser autónoma puedo dar fe también). En unos días comenzaré un nuevo proyecto que, más bien que mal, me permitirá en parte conciliar para cuidar de lo que más quiero en este mundo: mi hija.

Sé que a todos nos costará. Habremos de esforzarnos los 3 al máximo para poder vivir un poquito mejor. Sin grandes lujos, nunca los tuvimos.

Pero espero que podamos conseguirlo. Y, sobre todo, continuar disfrutando juntos de esos momentos que nos dan la vida.

Desde mi humilde blog, quiero desearos un Feliz 2016 lleno de risas, de lágrimas que salgan de carcajadas, de besos y caricias que procedan de unas manos pequeñas y suaves, de momentos de parque, de cuentos antes de acostarse, de ojos abiertos ante una sorpresa inesperada, de reencuentros con personas importantes… Y, en definitiva, de buenos momentos con lo que soportar los malos tiempos.

Espero que paséis una noche emocionante y que os acordéis de pelar y de quitar los pipos a las uvas. Porque, si no, ¿quién puede comerse las 12 uvas siguiendo el ritmo? ¡Que alguien ralentice ese reloj! 😉

Una boda de tres

Boda de tres

No es muy habitual que un niño asista a la boda de sus padres. Lo más corriente, ni mejor, ni peor, ni bien, ni mal, es que los padres se casen antes de concebir a sus hijos y que estos vayan llegando al mundo tiempo después, cuando la pareja lo decida, o no, porque esto del embarazo no siempre ocurre cuando queremos.

Sin embargo, he de confesar que Pegotito fue la encargada de acercarnos las alianzas hace unos días. Sí, ya soy mujer casada. 😉 Por ese y otros motivos, llevo un poco desconectada del blog, aunque os he leído a la mayoría.

Fue un acto sencillo y muy, muy, corto. Es lo que tienen las bodas civiles: en diez minutos está todo el pescado vendido, así que si llegas tarde te lo pierdes, como les pasó a algunos invitados. ¡Mira que avisamos! 😉

No hubo vestido blanco, ni algo azul, ni prestado. También faltó el ramo, el arroz y el velo.

En contrapartida, me casé con un vestido rojo que el papá de Pegotito me regaló años atrás, cuando ni siquiera estaba en nuestros planes convertirnos en padres; como pendientes y colgante escogí unas conchitas, recuerdo de nuestra época de peregrinos. Y como dama de honor elegimos a lo más importante de nuestras vidas: nuestra hija.

Además, quisimos que nos acompañaran en este día las personas más cercanas, con las que compartimos los buenos y los malos momentos. Estaban los justos, no hubo cabida para los compromisos, aunque echamos de menos ciertas caras. 😦

Y, pese a todo, fue emocionante, os lo aseguro. Yo al menos lo viví así. Lo mejor es que al día siguiente nada había cambiado: tuvimos que preparar comida y poner lavadoras. Pero ahora lo hacíamos con una alianza en el dedo anular de la mano derecha. Confieso que resulta un poco extraño, pero nos gusta. 😉

¿Hubo viaje de novios? Sí, pero nos quedamos en tierra patria. Hay paraísos por descubrir más cerca de lo que imaginas. 😉

Continuará…

Aversión condicionada al sabor

Asco a los garbanzos

Lo bueno de compartir tu vida con un psicólogo es que puedes poner nombre a muchas de las cosas que ocurren en casa. Y en base a eso, tratar de solucionarlas. O por lo menos intentarlo.

Por eso cuando hace unas semanas llegamos a la conclusión, después de un cocido y un viaje en coche con tropezones (sí, Pegotito vomitó de nuevo), de que nuestra hija había cogido asco a los garbanzos, mi chico le puso la etiqueta y me explicó que puede definirse como un proceso biológico adaptativo que nos ayuda a sobrevivir porque evita que comamos algo potencialmente dañino. Se trata de una emoción primaria, como la alegría, la tristeza, el miedo o la sorpresa. Se diferencian de las secundarias (la vergüenza, el orgullo, la culpa…) en que las primeras son las más puramente biológicas y menos mediadas culturalmente.

Eso debió de pensar Pegotito: que los garbanzos son tan peligrosos que pueden volver a hacerle vomitar sin freno. Y esta es la razón para que, desde entonces, cuando le pongo delante un plato de garbanzos y le digo con una sonrisa “¡A comer!“, empieza a girar la cabeza de un lado para otro mientras dice: “No, no, no, no“.

Así que estoy como loca buscando por el Interné recetas con garbanzos. Hace unos días me curré un plato con sofrito de cebolla, puerro, jamoncito, espinacas, patatas y garbanzos y me vino a decir que se lo comiera el vecino del quinto, que ella no pensaba degustar semejante asquerosidad. ¡Con lo bueno que me quedó! De nada sirvió que le aplastara los garbanzos y los camuflara debajo de las patatas, que le encantan. Cuando le metía la cuchara en la boca y notaba el tacto de los garbanzos los escupía sin cortarse un pelo. ¿Solución? Pues que no vea que los come. 😉 ¡Puré con garbanzos al canto! No, si al final no vamos a abandonar los purés jamás de los jamases.

Esto me recuerda de nuevo que, aunque pequeños, son también personas. Y que sienten y padecen lo mismo que nosotros.

Bueno, os dejo. Voy a seguir buscando recetas con garbanzos. ¿Alguna recomendación? 😉

Enemigo a las puertas… ¡Mosquitos!

No hay nada que me moleste más que despertarme en plena madrugada por el zumbido de un mosquito. Se acabó la noche, se acabó dormir. Porque no tienes escapatoria. Da igual que pongas la cabeza debajo de la almohada. El muy canalla acabará encontrando la manera de meterse por algún recoveco y acabar haciendo el molesto ruidito a las puertas de tu tímpano. Tampoco funcionará que te parapetes debajo de las sábanas y a la media hora saques la cabeza, triunfal, deseando con todas tus fuerzas que se haya ido a explorar a otra habitación. De repente lo oirás de nuevo.

En otras circunstancias habría dado la luz y me habría puesto a inspeccionar cada rincón de la habitación, camiseta en mano, dispuesta a espachurrarlo de un golpe contra cualquier superficie. Pero pensar en despertar a Pegotito no me parece una buena idea. Y más ahora, que anda un poco inquieta por las noches debido a, creemos, las muelas y los colmillos.

Así que solo queda esperar hasta la mañana siguiente, como puedas. Y entonces evaluar los daños colaterales: las picaduras. Parece que he dejado de ser objetivo número uno de los mosquitos que se cuelan en casa y ahora van a por Pegotito. En dos días hemos contabilizado unas 8 picaduras. Lo peor de todo es que algunas de ellas han acabado hinchándose más de la cuenta y estamos a base de pomadas: una antibiótica y otra con corticoides, que ya la simple palabra me produce urticaria.

Por esta razón le he declarado la guerra al puñetero mosquito. Sí, es solo uno, a mi juicio. Pero por su tamaño, yo diría que “tigre” es su apellido. Le he visto volando plácidamente por la casa, escapando de mis camisetazos a diestro y siniestro.

Como los antimosquitos de enchufe no me gustan mucho por el olor a insecticida que desprenden (¡anda que no los habré usado en mi juventud!), me he hecho con un arsenal de limones clavos (la especia). Dicen que puedes fabricarte un antimosquitos estupendo cortando un limón por la mitad e insertando en él clavos. Y doy fe de que es cierto. Llevamos dos días sin contabilizar nuevas picaduras. ¡Yuhu! Además, sirve también de ambientador natural. 😉

Otro recurso del que me sirvo para luchar contra el mosquito es el vinagre. Echo un poquito en una taza y lo coloco en la cómoda de nuestra habitación para que el enemigo no se atreva a entrar en nuestros aposentos.

Y así todos soñamos con gazpacho y boquerones en vinagre.  😉

¿A vuestros peques les pican los mosquitos? ¿Qué remedios naturales utilizáis para combatirlos?