Perros, canes y demás fauna urbana

Perros

En primer lugar me gustaría aclarar que no tengo nada en contra de los perros ni de cualquier otro animal (bueno, admito que los pájaros me dan cierto repelús, por no decir terror, como contaba en mi post “Confesiones de una madre ornitofóbica”). Es más, sería incapaz de hacer daño a algún ser vivo, a excepción de algún murgaño que amenaza con picar a alguien de mi familia o alguna hormiga que se interpone sin avisar entre mi pie y el suelo. O los mosquitos, vale. Confieso que les tengo la guerra declarada…

De hecho, me rasgo las vestiduras cuando salta la noticia de algún ser (me guardo el calificativo de humano) que no tiene otra cosa que hacer más que maltratar a otros que considera inferiores solo por el simple hecho de no ser bípedos.

Peeeeero, me repatean ciertos comportamientos no de los perros, sino de los dueños:

  1. No me parece normal que una persona deje correr a su perro libremente por un parque infantil en el que, a la entrada, se explicita bien clara y meridiana la frase “No se admiten animales“. ¿Qué parte no entiende? Igual es que vivimos en la sabana africana, rodeados de elefantes y leones y la prohibición hace referencia a ellos. ¡Ay, si es que no me entero! Mea culpa…
  2. Es más, me parece de traca (y de mala educación) que la persona en cuestión ponga cara de ameba enfadada cuando su perro se acerca ladrando a mi hija y la cojo para que no se asuste. A ver si ahora la culpa es de Pegotito por no entender con su mente de niña de 2 años que, en ocasiones, los perros ladran solo para saludarnos. Claro que, estamos trabajando la materia. 😉
  3. No voy a dejar que mi hija se acerque a un perro desconocido solo porque tú me digas que “no hace nada“, aunque sea un perro salchicha. Porque creo que para todo hay una primera vez y no quiero que me toque el Gordo, gracias.
  4. Y no voy a entrar en temas escatológicos para no describir el parque que tenemos enfrente de casa. Porque en vez de un parque parece un estercolero. ¡Viva el respeto de las áreas de juego infantiles de Madrid! ¡Y viva el Ayuntamiento, que se muestra a favor del abono natural! 😉

¿Habéis vivido situaciones parecidas con algunos dueños de perros?

¡Hasta las pelotas!

Enfado

¡Estoy enfadadísima! No con mi hija, ni con mi chico, ni con nadie que conozca. Estoy cabreada con el dueño de un coche que siempre aparca encima de la acera por la que voy con Pegotito y el carro, así que siempre (es igual que sea por la mañana, por la tarde, por la noche, laborables o festivos) me toca bajar un bordillo súuper alto, invadir la carretera y luego volver a subir.

¿Es que no se da cuenta el susodicho (o susodicha) de que no se puede aparcar en la acera? Ya no solo por los carritos de bebé, sino también por las personas que van en silla de ruedas (en nuestra comunidad de vecinos hay un chico) o por las invidentes. Grrr… No sé si estas cosas se podrán denunciar o algo así, pero es que me dan ganas de hacer una foto y enviarla a algún sitio. Tapando la matrícula, claro. ¡No soy tan mala!

Bueno, pues ya me he desahogado, ale. Que paséis buena tarde. 😉