Eso que llaman cine

El próximo mes de julio hará 2 años que fuimos al cine por última vez. Menos mal que el séptimo arte no depende de nosotros para reflotar la industria, porque si no, mal vamos. 😉

La peli elegida para ver en pantalla grande fue Gru 2, mi villano favorito. Pegotito por aquel entonces iba cómodamente en mi tripa y aún así se lo pasó genial: no paró de moverse durante toda la sesión. Supongo que porque teníamos los altavoces bastante cerca. 😉

Gru Mi Villano Favorito 2

¿Por qué no hemos vuelto desde aquella vez? Sencillamente, porque no hemos encontrado el momento. O mejor dicho, porque yo no he encontrado el momento. Aún me cuesta mucho dejar a Pegotito con otra persona que no sea su padre. Se habla mucho de la ansiedad por la separación en niños, pero, ¿y qué pasa con la que sufren las madres? Aunque esté haciendo lo más divertido del planeta, si no está ella me falta algo.

He ido dando pequeños pasos que, aunque para mí han sido un mundo, me han servido para relativizar la situación y comprobar por mí misma que no pasa nada, que sus abuelitos la cuidan muy bien y ella se lo pasa de maravilla, pero aún me queda mucho camino por recorrrer. Pienso en próximos eventos que me esperan este año, a los que no puedo faltar, y deseo que el tiempo se estire y se estire. Pero llegarán. Y tendré que vivirlos. Porque la vida sigue.

Estoy hasta las narices de escuchar frases enjuiciadoras acompañadas de risitas del tipo:

¡Pues ya es hora! ¡Si tiene ya casi 2 años!

¿Y qué? ¡Como si tiene 5! ¿No tengo el derecho de sentir lo que me dé la gana, sin que nadie se entromezca en mis asuntos? ¿Por qué nos gusta tanto opinar sobre la forma en la que los demás crían a sus hijos?

Por otro lado, le echo la culpa a la cartelera. 😛 ¡No voy a ser yo la única responsable! Cada vez que la miramos no hay nada interesante. Así que acabamos colocando el cine en el último de la fila de cosas por hacer.

Ahora que ha llegado el verano, la cosa pinta mal. Porque con el precio al que está la entrada, tampoco es cuestión de meterse a ver cualquier cosa. Así que supongo que será nuestra asignatura pendiente para septiembre. Espero que, al final, consigamos aprobarla. 😉

¿Cómo lleváis vosotras este tema?

11 comentarios en “Eso que llaman cine

  1. Me parece que yo soy de las tuyas. También tengo esa ansiedad de separación de la que hablas. A veces me gustaría ser de otra manera pero es que si no lo veo remoloneando alrededor no me siento bien.
    El cine siempre estará ahí, quien sabe si dentro de unos meses…

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  2. Nosotros dejamos a nuestro hijo una vez por mes con los abuelos y salimos con otros amigos sin niños. Lo hacemos desde hace 6 meses y ese día nos viene muy bien para estar juntos, charlar, charlar con los amigos, tomar una copa (yo ahora que estoy embarazada eso no ). Lo hecho de menos a mi hijo, pero se que se lo pasa pipa con los abuelos y eso te da mucha tranquilidad. Si el llorara o lo pasara mal, ya sería otro cantar.

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  3. A ir al cine sí que nos hemos atrevido, una o dos veces al año no te creas! Lo que me cuesta mucho es dejarlos por la noche… Tengo un post pendiente sobre este tema… Pero yo creo que la ansiedad de separación en las madres es totalmente normal…

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  4. Te entiendo y comparto lo que dices… Me fui a un concierto hace poco estuve 3 horas separada y salía del concierto gritando: ¡Ya voy Lucy! Y ella que estaba con el padre (que si no, no la dejo con nadie y no voy al concierto) ni se había enterado oye, llegué y dormida en la mochila de porteo…
    Yo lo paso fatal, no pienso dejarla con nadie solo porque “tenga que acostumbrarse”…
    Si voy a algún sitio es con ella porque me encanta estar con mi hija, y si alguien no lo entiende, que se meta la lengüita en el c…ito..
    Un besote!!!

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  5. ..yo llevo sin ir al cine 3, los que tiene el niño jaja. Me pasa como a ti, no hay forma de dejarlo porque las únicas personas con las que quiere estar es con la gente del pueblo,y el cine está en la ciudad. dejarlo en el pueblo no es posible porque cuando subimos a la ciudad no es solo para el cine,es para aprovechar todo el día. Y a la familia de la ciudad apenas los conoce y ni de coña se queda con ellos así que na, empezaremos a ir a sesiones familiares ahora que ya aguanta viendo pelis jaja.

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  6. Totalmente identificada contigo. No he dejado a mi pichón nunca jamás con nadie que no sea su padre y, como mucho, un par de horas para ir a la pelu de la esquina (de higos a brevas). También echo de menos no ir al cine, o no hacer cosas que hacía antes. Pero ahora hago otras cosas mejores y con mejor compañía imposible. Sé que hasta que mi niño no venga conmigo al cine, yo ni lo piso. Como dices, para la “caca” de cartelera que hay…
    Mis suegros insisten hasta la cansinidad infinita en que le dejemos al niño y nos vayamos por ahí. Sólo de pensarlo, me angustia. Sería incapaz de disfrutar ni un sólo segundo sin él, aunque tuviese el mejor de los planes.

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