Mi parto (III). Lo bueno, si breve…

A ver, retomemos… ¿Dónde nos habíamos quedado? ¡Ah, sí!  Eran las 21:30 h del 8 de octubre de 2013 y yo, tras horas de reflexión en la medida que me dejaron los dolores, pedí la epidural. Parecía que la cosa iba para largo y aún faltaba empujar para traer a mi hija al mundo, así que decidí que sí. Ya está, esa es mi decisión. Me la juego.

La anestesista no tardó mucho en venir, aunque ya era por la noche y creo que era la única en todo el hospital, según me dijeron. A mi chico le mandaron fuera, momento que aprovechó para ir a comer algo. Hínchate, tú que puedes, que yo daría mi reino por zamparme un entrecot con patatas. 😉

No me había imaginado el proceso así. Pensaba que te clavaban una aguja y ala, bye, bye, dolores. Pero la cosa fue un poco más larga, según lo recuerdo: primero un pinchazo para sedar la zona; luego la colocación del catéter (prohibido moverse durante este delicado proceso) y, por último, la administración de la analgesia. He de decir que mis clases de pilates me ayudaron mucho a la hora de meter el ombligo y tensar la espalda para facilitarle las cosas a la anestesista. La suerte estaba echada. ¡Que todo saliera bien, por favor!

¡Ay, chicas! Sobre las 22:00 h servidora dejó de sentir las contracciones en el lado izquierdo, pero la parte derecha de mi cuerpo se estremecía de dolor. ¡Joder! ¿Para esto me como yo la cabeza durante tantas horas? ¡No es posible! Acojonada, hice venir a la matrona y le pregunté, temerosa, si había algo que se pudiera hacer. Su respuesta hizo que viera la luz. Me giraron un poco hacia un lado y fue como si la epidural se extendiera por el resto del cuerpo. En unos minutos pude respirar aliviada. ¡Ufff!

Lo que ocurrió en las dos horas siguientes no sé si se debió a una conjunción planetaria, una disrupción espacio-temporal o que me bajó Dios a ver, pero pasé de los 3 centímetros de dilatación a los 9 en un abrir y cerrar de ojos. Cuando la matrona me hizo otro de los innumerables tactos vaginales a las 23 h y me dio la “buena noticia”, tal y como la denominó ella, no dábamos crédito. ¡Nuestra hija nacería muy pronto!

Me vienen a la mente imágenes de esos minutos de espera de espera. Recuerdo que escuchamos los gritos de una mujer,  en el paritorio de al lado. ¿Gritaría yo tanto como ella? 😉 Y después el llanto de un bebé.

A las 23:45 vino a verme una ginecóloga que, tras la exploración, me formuló la más maravillosa de las preguntas:

“¡Pero bueno! ¡El bebé está aquí ya! Mamá, ¿quieres parir a tu hija ya, en este momento?”

Tras mi “sí”, la sala comenzó a llenarse de gente. Supongo que porque se trataba de un parto prematuro y porque tenía un cierto enchufe en el hospital. 😉 Una decena de cabezas pendientes de mis bajos. ¡Y yo sin depilar!

El expulsivo no duró más de 15 minutos, en los que apreté con todas mis fuerzas, tosí hasta casi echar la primera papilla (lo de tener a una persona encima tuya apretando tu vientre es lo que tiene) y no grité lo que gritan las parturientas en las películas:

“¡Hijo de tu madre! ¡Por tu culpa!”

Solo chillé a lo Rafa Nadal cuando golpea la pelota, aunque prolongando el grito unos segundos más. 😉 Y entonces, episiotomía mediante (“Solo te he dado 3 puntos de nada”, que diría la cachonda de la matrona o ginecóloga, no recuerdo. Grrrr…), nuestra hija asomó la cabeza a las 00:02 h del 9 de octubre de 2013, bajo la atenta mirada del personal del hospital y de su padre. En el momento que siguió a ese instante, cuando me la pusieron piel con piel, sentí el amor en estado puro. ❤

– Es un pegotito, qué chiquitita.

– Sí, es nuestro Pegotito. El Pegotito más precioso del mundo.

Y de ahí su apodo. 😉

¡Ah! Sobre la música chachi que me había preparado y llevado al hospital para canturrear mientras dilataba, ni me acordé. Y yo que quería que Pegotito hubiera nacido a ritmo de “La del pirata cojo“. En fin, para el próximo, si lo hay. 😉

Lo que aconteció justo después me daría para otra serie de posts. Si estáis dispuestas a escucharlo, claro. 🙂

6 comentarios en “Mi parto (III). Lo bueno, si breve…

  1. A mi me parece que la de la habitación de al lado era yo jajaja. Me contó mi compi de habitación que me oyó gritar y pensó que me moría. Pero es que yo iba sin epidural y eso dolía un huevo. calla que al menos fue corto cortisimo.
    A mi eso de que hubiera mucha gente no me molaba nada.. al final tuve suerte,parí de madrugada y solo estaban la matrona y la enfermera. Me habría puesto tan nerviosa de haber mas,que les habría pegado a todos.
    Yo si quiero que continúes!!!! A ver si un día de estos pongo el post (único) de mi parto 😉

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