Enemigo a las puertas… ¡Mosquitos!

No hay nada que me moleste más que despertarme en plena madrugada por el zumbido de un mosquito. Se acabó la noche, se acabó dormir. Porque no tienes escapatoria. Da igual que pongas la cabeza debajo de la almohada. El muy canalla acabará encontrando la manera de meterse por algún recoveco y acabar haciendo el molesto ruidito a las puertas de tu tímpano. Tampoco funcionará que te parapetes debajo de las sábanas y a la media hora saques la cabeza, triunfal, deseando con todas tus fuerzas que se haya ido a explorar a otra habitación. De repente lo oirás de nuevo.

En otras circunstancias habría dado la luz y me habría puesto a inspeccionar cada rincón de la habitación, camiseta en mano, dispuesta a espachurrarlo de un golpe contra cualquier superficie. Pero pensar en despertar a Pegotito no me parece una buena idea. Y más ahora, que anda un poco inquieta por las noches debido a, creemos, las muelas y los colmillos.

Así que solo queda esperar hasta la mañana siguiente, como puedas. Y entonces evaluar los daños colaterales: las picaduras. Parece que he dejado de ser objetivo número uno de los mosquitos que se cuelan en casa y ahora van a por Pegotito. En dos días hemos contabilizado unas 8 picaduras. Lo peor de todo es que algunas de ellas han acabado hinchándose más de la cuenta y estamos a base de pomadas: una antibiótica y otra con corticoides, que ya la simple palabra me produce urticaria.

Por esta razón le he declarado la guerra al puñetero mosquito. Sí, es solo uno, a mi juicio. Pero por su tamaño, yo diría que “tigre” es su apellido. Le he visto volando plácidamente por la casa, escapando de mis camisetazos a diestro y siniestro.

Como los antimosquitos de enchufe no me gustan mucho por el olor a insecticida que desprenden (¡anda que no los habré usado en mi juventud!), me he hecho con un arsenal de limones clavos (la especia). Dicen que puedes fabricarte un antimosquitos estupendo cortando un limón por la mitad e insertando en él clavos. Y doy fe de que es cierto. Llevamos dos días sin contabilizar nuevas picaduras. ¡Yuhu! Además, sirve también de ambientador natural. 😉

Otro recurso del que me sirvo para luchar contra el mosquito es el vinagre. Echo un poquito en una taza y lo coloco en la cómoda de nuestra habitación para que el enemigo no se atreva a entrar en nuestros aposentos.

Y así todos soñamos con gazpacho y boquerones en vinagre.  😉

¿A vuestros peques les pican los mosquitos? ¿Qué remedios naturales utilizáis para combatirlos?

8 comentarios en “Enemigo a las puertas… ¡Mosquitos!

  1. uf a mi los mosquitos me hacen avones del tamaño de un puño..no sabes como me ponen. Por suerte al niño no se acercan aunque por si acaso, usamos el autan niños. Ahora,si yo oigo uno de noche, me levanto,enciendo y lo mato (el niño ni se entera) porque si no,en una noche me acribilla y me levanto como si me hubieran pegado.

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  2. Ayyyyyyyyyyyyyy ya empezamos con la pesadilla!!!! yo ya estoy comidica y a UNMF aun no se han acercad este año pero no tardarán!!!

    Este año pruebo tus consejos, yo tampoco uso los eléctricos, me da miedo y compré unos parches pero también huelen…vamos que voy a llenar la casa de limones y clavos pero yaaaaaaa.

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