Decisiones difíciles

Cuando te conviertes en madre tienes que tomar muchas decisiones que van a influir, y mucho, en la vida de tu pequeño.

Para mí, una de las que me genera más ansiedad, preocupación y tristeza es la relacionada con mi futuro laboral.

Ya os he contado que me quedé sin trabajo cuando mi Pegotito tenía 7 meses más o menos, de buenas a primeras, después de haber dado a mi antigua empresa todo lo mejor de mí. Pero bueno, es lo que tiene que tu jefe pegue el pelotazo y la venda a otra compañía extranjera. 😉 Reconozco que, aunque tenía cosas muy mejorables (en todos sitios cuecen habas), se había convertido en un trabajo que sabía hacer muy bien y, lo más importante, disfrutaba de jornada reducida, de 9 a 15, lo que me permitía estar con mi hija toooda la tarde.

En las últimas semanas, quizá meses, reina en mí el desánimo. He comenzado a buscar trabajo, pero en mi sector lo de la media jornada no se estila. La mayoría de las ofertas te exigen presencia en la oficina hasta las 18 o 19.

Al final creo que el sistema nos obliga a elegir: desarrollarte y crecer en un trabajo que te gusta o, por el contrario, ser madre, cuidar de tus hijos, que, para mí, es el trabajo más bonito del mundo. No nos dan opción de poder hacer las 2 cosas a la vez. Me refiero a hacerlas bien, al 100%. ¿Conciliación? ¿Conci-qué? Por favor, si hay alguna mujer a la que permitan conciliar en condiciones, admiro su suerte por tener un trabajo con un horario adecuado para pasar tiempo con sus hijos, que pueda quedarse en casa cuando están malitos, que no sea relegada a un segundo plano por ser madre, que no tenga que llegar sudando y sofocada porque le ponen mala cara si se retrasa 5 minutos…

Tengo una licenciatura, un título de postgrado, cursos varios, hablo inglés y cuento con bastante experiencia laboral. No es que mi currículum sea brillante, ni mucho menos, pero tampoco está tan mal. Y, sin embargo, comienzo a plantearme si no será mejor que busque trabajos muy poco cualificados, de solo unas horas al día, en los que no tengas que llevarte documentos a casa y me permitan cuidar de mi Pegotito cuando más lo necesita, que son sus primeros años de vida.

Hoy la he dejado en la guardería con lágrimas en los ojos y he seguido llorando cuando me he subido en el tren. Mi Pegotito tiene tos, mucha, que no le deja dormir bien por las noches. Ahora puedo permitirme quedarme en casa alguno de estos días, aunque no muchos, porque el curso me exige bastante asistencia. Pero…, ¿y luego? Ella tiene el derecho de que su mamá la cuide cuando no se sienta bien,  como lo hacía mi madre, y quizá también las vuestras.

Quizá algún día la sociedad se dé cuenta de que, sin mujeres que se queden embarazadas, el mundo se va el garete. No creo que yo pueda contemplarlo, pero ojalá mi Pegoti, cuando sea madre, pueda cuidar de su hija los días en los que la necesite.

5 comentarios en “Decisiones difíciles

  1. Yo acabo de volver al trabajo tras la baja maternal. He estado fuera casi cinco meses, juntando lactancia y días de vacaciones, pero lo llevo fatal. Y eso que mis jefes son bastante comprensivos y saben que con dos niñas pequeñas hay cosas a las que sencillamente no llego. Por ejemplo, ahora ofertan un curso de idiomas en mi empresa y me encantaría asistir, pero eso supone pasar dos tardes enteras fuera de casa… En fin. Conciliar es difícil…

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