Sonrisas y lágrimas

Vuelta al cole

Septiembre huele a cuadernos, a estuches, a pinturas, a mochila. Tiene ese olor a colecciones de objetos sorprendentes e insospechados que te dicen que las vacaciones se acabaron y que toca volver a la rutina.

Sobre todo este año, en el que Pegotito acaba de estrenarse en el mundo escolar, con más pena que gloria, todo hay que decirlo.

Porque de nada nos ha servido ir preparando el comienzo del cole desde hace varios meses con libros al respecto, yendo a comprar su mochila, su cojín e incluso tramando con unos amigos para que fueran ellos los que le regalaran el vaso para beber en su aula. Tampoco que fuera a la guardería, por más que sea un mantra repetido hasta la saciedad por algunas mentes privilegiadas.  O que te diga mirándote a los ojos:

“Hoy no voy a llorar, mamá”

El colegio es otra cosa. A los ojos de un niño de menos de 3 años, se trata de un lugar grande y desconocido en el que por muchos juguetes que haya, les falta lo más importante: una cara amiga. Y por más que les digas que volverás a buscarles en un rato muy, muy pequeño, sus lágrimas les impedirán entenderte y se aferrarán tanto a tus piernas que te darán ganas de salir corriendo llevándotelos en brazos. Porque las despedidas siempre son duras. Y más para una pequeña personita que no entiende eso de la importancia de recibir una buena educación.

Hoy una buena amiga, la del vaso, compartió en un grupo de WhatsApp un enlace a un post del gran Carles Capdevila titulado La hora del adiós. Solo os diré que, si estáis inmersas en pleno período de adaptación, agarréis un par de pañuelos y os desahoguéis hasta que llegue la hora de recoger a vuestros peques con una gran sonrisa en la cara.😉

¿Cómo llevaron vuestros hijos la adaptación al cole?

 

 

 

Adiós, guardería, adiós

Adiós guardería

El pasado viernes fue el último día de guardería de Pegotito. De este curso y de su vida. Porque en septiembre empezará el colegio y ya no volverá a ese lugar que yo consideraba el peor lugar del mundo cuando tuve que empezar a dejarla con 5 meses. ¿Y sabéis qué? Que me da pena, mucha pena…

Porque ya no volverá a ver a sus amiguitos, aquellos de los que me contaba cosas cada día. Cada uno irá a un colegio y, aunque todos vivimos por el mismo barrio, será complicado encontrarnos. Y cuando lo hagamos, el paso del tiempo quizá vaya borrando las caras de su memoria.

Porque tampoco me cantará las canciones que le enseñaron sus profes, aunque ahora lo haga sin parar con una sonrisa dibujada en su rostro.

Porque aquellas personas que en un primer momento consideraba extrañas me fueron infundiendo confianza y me demostraron que podían darle amor a Pegotito cuando su madre no podía estar con ella.

Porque no es posible que se hayan pasado casi 3 años sin darme cuenta.

Ahora sé que no nos equivocamos al elegir aquella guardería. No nos importó que las instalaciones no fueran muy modernas o que no tuviera patio. Lo que de verdad primó, y volvería a primar por encima de cualquier cosa, si volvemos a necesitar un centro de educación infantil, es el respeto a nuestras decisiones que nos transmitieron sus educadoras y el trato amable y cariñoso con el que han recibido a nuestra hija cada día.

Comienza ahora una nueva etapa para todos, con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Pero, sin duda, un nuevo camino que recorrer juntos… Después del verano😉

Aprovecho para desearos unas estupendas vacaciones en familia. Yo, por mi parte, intentaré que así sean.🙂

 

 

 

Bye, bye, siesta

Siesta

La siesta: uno de los mayores placeres de la vida…, para casi todo ser viviente😉

Si tuviera que decir cuál es el, para mí, el mayor placer de la vida diría, sin el menor atisbo de duda, la siesta. Echarme la siesta es lo mejor del fin de semana, para qué mentir. Además, no puedo controlarlo. Después de comer me entra tal estupor y tal malestar que poco más y me caigo redonda al suelo.

Así que estoy jodida, hablando en plata. Porque desde hace una semana Pegotito, con sus casi 3 primaveras, ha decidido que pasa de dormir la siesta. Como lo oís. Lo ha declarado manifiestamente con frases del estilo:

Hoy no voy a dormir

No quiero dormir

No voy a echarme la siesta

Y actos como saltar en la cama, bajarse, comenzar a correr por toda la casa y otras variantes típicas de haberse tomado un café doble con cinco azucarillos. ¡Por Dios, no puede quedarse quieta pintando! ¡Que pinte las paredes, pero en silencio!

Y yo que pensaba que se trataba de un estado de enajenación transitoria derivado del hecho de estar con los abuelos entre semana, el pasado finde lo sufrí en mis propias carnes, confirmando mis sospechas.

Claro que, disponemos de un arma súper potente, destinada a casos extremos. Y sí, llamadme mala madre, pero benditos dibujos animados. Que viva el Clan, el Boing (con su programación casi en exclusiva dedicada a Doraemón) y el Disney Channel. Porque si conseguimos que se tumbe en el sofá mirando atentamente la pantalla, cae ipso facto. Cualquier día pruebo con el Tour y continúo las tradiciones familiares: la de siestas que me habré cascado viendo como sufría Indurain subiendo el Tourmalet.😉

Porque qué queréis que os diga: con casi cuarenta grados en Madrid, donde mejor se está una tarde de sábado, entre las 15 y las 17 horas, es babeando la almohada. ¿O no?😉

Y vuestros hijos, ¿se siguen echando la siesta? ¿A qué edad abandonaron el bendito hábito?😉

 

Si es que…, ¡esto es la leche! Blogueras por la Lactancia ;)

Llego tarde, súper tarde. Pero es que el calor me mata  y cada vez ando más desconectada de móviles y demás inventos que no hacen sino reducir las ganas que tengo de comunicarme con el resto del mundo a la mínima expresión.

Pero me uní a un grupo, que me recibió con los brazos abiertos, de mamás blogueras comprometidas con una iniciativa de Acción contra el Hambre para promover la lactancia materna en países donde la desnutrición y la muerte infantil por este motivo están a la orden del día. Así que, Mamá BocaChancla, capitana de #EstoEsLaLeche, aquí dejo mi granito de arena para la causa. Y desde ya mis sinceras disculpas por no dar más de sí.😉

#EstoEsLaLeche #BloguerasXLaLactancia

Nuestro logo, by Mamá Boca Chancla😉

Pero, ¿qué es exactamente esto de Blogueras por la Lactancia?

Como os decía, #BloguerasXLaLactancia es una iniciativa de la ONG Acción contra el Hambre que cuenta con el apoyo de Madresfera. Su objetivo es recaudar fondos que sirvan para poner en marcha proyectos destinados al fomento de la lactancia materna en aquellos lugares del mundo en los que las situaciones que viven los más pequeños no son las más idóneas para su desarrollo. En concreto, el dinero que se consiga se destinará a la región africana del Sahel, que para quien no tenga ni idea (entre los ignorantes me encontraba yo hasta hace 5 minutos, momento en el que acudí a la entrada sobre el Sahel en Wikipedia), es la zona constituida, a modo de franja horizontal, entre el Océano Atlántico y el Mar Rojo, en África, que atraviesa países como Senegal, Mauritania, Argelia, Chad y Sudán, entre otros.

#BloguerasXLactancia. Acción contra el Hambre

Porque, como afirma Acción contra el Hambre en su web…

La lactancia materna es, de lejos, la forma más eficaz de lucha contra la desnutrición infantil

¿Quieres sumarte al sarao?

Pues solo te hace falta una cosa… ¡Encontrar a tu equipo! O dejar que ellas te encuentren a ti, como prefieras.😉

El mío se llama #EstoEslaLeche, y se lo están currando un montón, haciendo sorteos y difundiendo la iniciativa por todos lados. ¡Ah! Y estas son las integrantes (si me he dejado a alguna que me avise y modifico el post echando leches, nunca mejor dicho):

Principesa de Preslav

Madre no hay más que dos

Mamá joven y por qué no

Mami reciente cuenta

My baby manual

Misión: Mama Ninja

Diario de una madre superada

Aniwiki

Ma Petite Puce

Amar es el motor

La cocina de las ideas

Mamá y maestra en tierra de nadie

Mamá en el Siglo XXI

Mamá Cuchufleta

Una última cosa…

Solo quería pediros una última cosa: que nos donéis unos eurillos. No hacen falta grandes cantidades, porque sabemos todas lo achuchada que está la vida. Lo que podáis. Con vuestra ayuda estaremos más cerca de acabar con la desnutrición infantil. Ojalá algún día sea posible.

Para hacer efectivo el donativo a #EstoEsLaLeche solo tenéis que pinchar este enlace.

Gracias… Por donar, por leerme o por difundir este post en tus redes sociales. Sea lo que sea, gracias.🙂

 

Camino Soria

Desde mis años mozos había tenido una idea en mente. Una idea normalita, no creáis. No voy a tirar por cosas del estilo:

Quiero dar la vuelta al mundo

Vivir en 8 países

Hacer la ruta Moscú-Vladivostok a bordo del Transiberiano

Mis pretensiones eran más de andar por casa, de quedarme en territorio patrio:

Quiero viajar a Soria mientras canturreo la canción de Gabinete Caligari😉

Y en Semana Santa me llevé a mi esposo y a Pegotito a pasar unos días a la que llaman la provincia más fría de España, de lo que doy fe.😉

En esta ocasión escogimos como cuartel general un pequeño pueblo llamado Molinos de Duero. Una población tranquila donde poder echarnos siestas de 2 horas, con edificios color sepia y ese sabor a brasero y chocolate calentito que recorre todas y cada una de sus calles adoquinadas. Y con un parque, por supuesto, que nos recibió el primer día de nuestra estancia.

Parque Molinos de Duero, Soria. Diario de una mami

Panorámica de Molinos de Duero, Soria. Diario de una mami

Panorámica de Molinos de Duero, Soria.

Callejeando por Molinos de Duero, Soria. Diario de una mami

Callejeando por Molinos de Duero.

En Soria, Pegotito pudo ver y tocar la nieve por primera vez. En el Punto de Nieve de Santa Inés descubrió lo fría que está y lo divertido que es tirar bolas a mamá (cría cuervos…). Pero, sin duda, lo que más le gustó y de lo que se sigue acordando (me lo dice cada día), es de las magdalenas que nos comimos en el restaurante de la estación de esquí, donde nos metimos para tomar algo calentito y protegernos de la nevada que comenzó a caer y que, afortunadamente, no duró demasiado.

Punto de nieve Santa Inés, Soria. Diario de una mami

¡Qué maravilla de paisaje!

También fuimos a la playa. En la zona de veraneo conocida como Playa Pita (o Embalse de la Cuerda del Pozo) pudimos dar un agradable paseo y saltar en los charcos para aprovechar las botas de agua que metimos en la maleta. Teníamos la zona para nosotros solitos, así que estábamos en la gloria, con el único pero de que no pudimos practicar piragüismo ni tomar algo en el bar. En fin, no se puede tener todo…😉

Playa Pita, Soria. Diario de una mami

Aún recuerdo el olor a pino…

Playa Pita, Soria. Diario de una mami

Un estupendo lugar para practicar la meditación.

Y tuvimos nuestro ratito de montaña, of course. La Laguna Negra nos llamó y acudimos en su busca, atraídos por sus leyendas y el paisaje que la rodea. Pero una carretera cortada por la nieve y un Pegotito que no quiso recorrer subida en su Manduca los 7 kilómetros que nos separaban de ella nos hizo darnos la vuelta a la mitad del camino, no sin antes contemplar, maravillados, el espectáculo que se presentaba ante nuestros ojos.

Camino a la Laguna Negra, Soria. Diario de una mami

Camino a la Laguna Negra, Soria. Diario de una mami

Claro que, no nos íbamos a dejar vencer por el destino. Y un rato después nos encontramos, calentitos, en un restaurante de la vecina Vinuesa, fijando las pupilas en el crepitar del fuego de la chimenea.

Y, por supuesto, no podíamos perdernos Soria, ciudad de poetas y poesías a la orilla del Duero, mientras recorríamos el sublime paseo que nos llevaría hasta la ermita de San Saturio.

En la ribera del Duero, Soria. Diario de una mami

Paseando por la ribera del Duero, Soria.

Paseando por la ribera del Duero, Soria. Diario de una mami

Ermita de San saturio, Soria. Diario de una mami

Y he aquí la ermita de San Saturio, en Soria.

Porque, a veces, es posible disfrutar del mal tiempo. Solo hay que mirar con el cristal adecuado y ver cómo las cosas que se presentan grises, tornan de color.😉

¿Conocéis Soria?

 

Crónica de un retiro anunciado

Lo veía venir, me lo pedía el cuerpo. ¿Cómo seguir si no tenía tiempo ni para mí misma?

Necesitaba parar una temporada, fluir, hacer lo que de verdad me apeteciera. Y así ha sido cómo he estado desaparecida del mundo blogueril durante estas 4 últimas semanas, aprovechando para echarme la siesta los fines de semana junto a mi pequeña saltamontes o ver series por las noches con mi santo esposo (estamos súper enganchados a Sons of Anarchy).

Me ha venido bien, lo reconozco. Pero también echo de menos escribir, leeros y comentar. Por eso no he podido resistir la tentación y…

He vuelto. Terminator. Descanso blog

Pero eso sí, mis apariciones estelares se dilatarán en el tiempo. Porque qué queréis que os diga, a mí la siesta me puede, y mucho. Y en ocasiones hay que elegir, máxime cuando tus ratos de asueto se reducen a la mínima expresión. Porque soy de esas mujeres y madres incapaces de sacar una hora al día para ellas mismas. En fin, no soy perfecta.😉

Estaré por aquí, aunque quizás un poco más en la penumbra. Si me necesitáis, tan solo silbadme y ya voy. :)

Con cariño,

Diario de una mami

Los imprescindibles para la “Operación Pañal”

Elementos imprescindibles para la operación pañal

Soy una persona impulsiva. Me muevo por señales, por intuición, por corazonadas, en la mayoría de los aspectos de mi vida. Si siento que debo hacer algo lo hago y punto.

Así me ocurrió un día del pasado mes de febrero, en el que ante la atónita mirada del papá de Pegotito, le dije: “Ha llegado el momento de quitarle el pañal. Está preparada”.

Y pusimos en marcha el operativo, que pasó por proveernos de 5 cosas imprescindibles:

Paciencia en grandes dosis

Amigas, amigos, si vais a comenzar a retirar el pañal a vuestros hijos o estáis inmersos en plena operación y andáis buscando información por Internet como locos (todos lo hemos hecho, lo confieso), lo primero de todo es que, ante un escape (de aguas menores o mayores) os evadáis y penséis que estáis en medio de una playa del Caribe en la que nada importa. Eso os dará fuerzas para no gritar y esbozar una sonrisa de oreja a oreja cuando sea la quinta vez que cogéis la fregona en un día o contempléis la montaña de ropa sucia que se acumula en el cesto de la lavadora. Para que luego digan que los padres no somos polifacéticos, si sabemos hasta de arte dramático.😉

Porque, aunque tu cuñada o tu mejor amiga te digan que tienen unos prodigios de hijos que ni se mearon ni se cagaron encima ni una vez (cosa que pongo en duda), lo cierto es que los accidentes ocurren. Porque, a veces, la mejor forma de aprender es conocer cuáles son las consecuencias.😉

Comprensión

Por norma general el pañal se suele quitar en torno a los 2 años, meses arriba, meses abajo, en función del ritmo de cada pequeñín. Eso significa que un niño ha estado haciendo sus necesidades durante unos 730 días a su libre albedrío: en cualquier postura, situación y lugar. Y ahora, de buenas a primeras, pretendemos que lo haga cuando y donde nosotros queramos. Sí, amigas, con ese pensamiento ya os digo que se masca la tragedia…😉

Ropa de cambio a mansalva

Es igual la fecha que elijas para librarte del pañal (en mi opinión de madre, no de experta en psicología infantil, debe ser el niño el que decida, bien porque lo pida o porque dé muestras suficientes de independencia y autonomía). Si no quieres estar lavando todos los días, tendrás que hacer acopio de tanta ropa interior y pantalones como quepan en tus cajones (pareado al canto). ;) Súmale también un par de zapatillas de estar en casa y de zapatos de recambio, porque quizá los necesites.

Orinal o reductor de wc

Compra los 2, porque si solo tienes una cosa, seguro que quiere la otra (tanta prisa en hacernos con un orinal, como os contaba hace tiempo en mi post Los 3 usos (alternativos) de un orinal y al final ha acabado en una bolsa en el trastero). La Ley de Murphy en toda regla. Lo más cómodo, sin duda, el reductor de wc. Así todo lo que sale cae dentro y se va a golpe de cisterna.

Tapones para los oídos

Deberían ir incluidos en las canastillas que nos entrega la matrona o en las que nos encontramos en la habitación de los hospitales al dar a luz. Ni cremas, ni chupetes. Lo mejor, lo más práctico, unos tapones para los oídos. Para no escuchar la sarta de estupideces y comentarios que llegará a tus orejas tras cada decisión que tomas a lo largo de tu maternidad, incluida la operación retirada del pañal, del tipo:

– ¡Pero hombre! ¡Si el pañal se quita en verano!

– ¿Y si se moja la criatura? ¡No la cambiarás en plena calle!

– ¿Se lo habéis quitado de golpe? ¡Qué barbaridad!

¿Qué os parece mi listado de imprescindibles para la operación pañal? ¿Qué más añadiríais?